En Dolavon un malviviente le disparó a una mujer al asaltarla en su negocio, pero la comerciante alcanzó a agarrarle la mano y logró desviar a tiempo la trayectoria de la bala. El ladrón y un cómplice se apoderaron entonces de la recaudación y al abandonar el almacén se encontraron con el hijo de la dueña que arrojándoles una maceta logró derribar a uno de ellos, aunque también se salvó de recibir un balazo al igual que su madre, cuando el asaltante armado le gatilló dos veces pero el revólver no funcionó.
“Entraron dos tipos encapuchados pero eran jóvenes”, aseguró a Crónica Lucía Raquel Pilquimán. “Uno se me aproximó con un arma y a ese alcancé a empujarlo para la pieza (una dependencia contigua al negocio). El cómplice pasó para el otro lado del mostrador, pero no eran dos, afuera habían más”, explicó la almacenera.
¿Y usted alcanzó a agarrarle la mano al delincuente que la apuntaba? Se le consultó. “Claro, porque él me apuntó y entonces yo le levanté la mano. Y ahí se le escapó el tiro…”, indicó. ¿Y qué tendría intenciones de balearla? Se insistió, a lo que contestó: “Seguro que sí”.
Se le preguntó luego qué fue lo que sucedió después, a lo que Lucía señaló: “Se metieron del otro lado del mostrador, sacaron la plata (de la caja registradora) y se fueron. Mi hijo estaba afuera, les tiró con una maceta pero no pudo agarrarlo al que cayó porque el otro (el secuaz del derribado) lo apuntó y tuvo miedo de que lo balearan. Le gatilló como dos veces y no salió la bala”, añadió.
Seguidamente la mujer contó que lo ocurrido alarmó al vecindario y que algunos de los que viven ahí cerca salieron a perseguir a los malvivientes y que en las inmediaciones lograron capturarlos para luego entregarlos a la policía. “Atraparon a cinco. A una chica de 15 años que andaba con ellos también”, consignó. Después dijo que “los ladrones le habían llevado entre 600 y 700 pesos que tenía en la cartera porque a la caja registradora no pudieron abrirla”, aclaró. Aseguró después que los delincuentes son de Dolavon; “de distintos barrios pero del mismo pueblo. Y la mayoría son menores, uno solo es mayor: el cabecilla”, señaló.
Este episodio -realmente dramático- ocurre en un pueblo aún conmocionado por lo sucedido hace menos de un mes con otro comerciante; Miguel Cervantes, el cuñado del intendente, a quien se le metieron a la casa varios delincuentes y lo lastimaron a golpes con la culata de un revólver además de sustraerle dinero y algunas armas de fuego.
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