Desde hace varios meses, los reclamos por la inseguridad tienen un lugar en común: la zona de la Universidad Nacional de Catamarca.
El blanco predilecto de los ladrones son principalmente los estudiantes, ya sea de la escuela Preuniversitaria Fray Mamerto Esquiú o los jóvenes que concurren a las distintas facultades de la casa de altos estudios.
Los ataques de arrebatadores o asaltantes tienen a maltraer a las personas que suelen frecuentar ese sector del norte de la Capital, y provocaron el hartazgo de los vecinos, cansados de reclamar una respuesta a las demandas de seguridad.
Lo que antes quedaba limitado a horarios nocturnos hoy sucede a cualquier hora del día, ante la mirada de los transeúntes y la pasividad de quienes deben custodiar a la población.
Es que los delincuentes actúan de una forma cada vez más violenta, sin importarles la integridad física de sus víctimas, a las que golpean, arrastran y hasta derriban de sus motos en movimiento para apoderarse de un botín que, en muchos casos, es insignificante.
Carteras, computadoras portátiles y teléfonos celulares son los principales botines de los que se apoderan. El dinero ya casi no les importa.
Los vecinos reclaman acciones más concretas por parte de la policía, o que al menos hagan acto de presencia con mayor asiduidad, pues aseguran que las patrullas nunca recorren el sector y eso facilita la tarea de los ladrones.
Jurisdicción
En varias ocasiones, los delitos sucedieron dentro del predio universitario, lo cual generó la polémica ya que la policía afirma que es jurisdicción federal.
Puede sonar a broma, pero en más de una ocasión las víctimas no solo perdieron sus pertenencias, sino también el tiempo con explicaciones inútiles acerca de quién debe tomar intervención en sus casas.
En tal caso, hace tiempo quedó claro que cuando se comete un delito común (robo) en un edificio federal, es la provincia la que debe hacerse cargo de las actuaciones.
Comentá la nota