Los conflictos entre comunidades mapuches y compañías petroleras tuvieron el martes una especie de déjà vu, cuando la comunidad Paynemil tomó las instalaciones del yacimiento Loma de La Lata, histórico y clave en la historia de la explotación gasífera en la Provincia.
El reclamo, que gira alrededor de la mora en entregar, por parte del gobierno provincial, el resultado del relevamiento territorial, paralizó la actividad en el importante yacimiento, que fue en la década del ’90 insignia de YPF-Repsol en producción, y a la vez, motivo de fuerte polémica por la afectación ambiental denunciada por la comunidad mapuche.
Actualmente, Loma de La Lata está recuperando niveles de producción mediante un trabajo especial realizado por YPF, que intenta reflotar la producción de gas mediante técnicas convencionales, en un contexto distinguido por el bajo precio internacional del petróleo.
En Loma de La Lata se produjeron peleas históricas con los mapuches, y fue donde se mostró al mundo el agua que se transformaba en fuego, como producto de la contaminación con hidrocarburos.
Esa zona fue remediada con una fuerte inversión durante el período de Repsol a cargo de la petrolera después re-nacionalizada, y la comunidad Paynemil, resarcida con generosas contribuciones económicas y contratos por la petrolera, muchos de los cuales se mantuvieron a lo largo de los años.
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