Se define mañana el futuro de los 23 acusados de integrar una banda narco

El martes se conocerá el fallo del tribunal federal contra el "clan Montecino". Hubo pedidos de penas de 18 y 16 años para Héctor y Ruth, supuestos líderes. Las defensas fueron por las absoluciones.

Aferrados a la esperanza, lo último que se pierde.

Así espera la familia Montecino y su red de contactos, los 23hombres y mujeres acusados de integrar una banda narco liderada por los hermanos Ruth y Héctor, la sentencia que se conocerá el martes.

En un extremo, el fiscal federal Marcelo Grosso pidió penas de prisión efectiva para casi todos.

La excepción fue Romina, hija de Montecino, por su condición de menor al momento de los hechos. Como “cabezas con poder de decisión”, solicitó que a los hermanos Héctor y Ruth se los condene a 16 y 18 años de cárcel.

Muy lejos de los alegatos del fiscal, los defensores Luis Vincenty, Pablo Matkovic y Gustavo Olivera pidieron penas menores y absoluciones. Vincenty, por ejemplo, solicitó 4 y 6 años de prisión para los hermanosMontecino.

Héctor, el hombre que en la última audiencia pidió perdón y dijo estar arrepentido, espera tras los muros de la Unidad 9, solo y alejado de su entorno.

Antes había estado en el Penal 5 de General Roca, pero de allí se fue cuando una de sus mujeres, peleada con él, denunció que planeaba escaparse de la

cárcel.

Su hermana Ruth está en la Unidad 16. En su descargo, tomó distancia de Héctor y negó

haber integrado una organización.

“Con mi hermano nunca fuimos socios, él manejaba lo suyo y yo lo mío”, dijo. Pidió

perdón y misericordia por tener un hijo de 12 años.

Carina Domínguez, pareja de Héctor; Jéssica Montecino, hija de éste; y Yolanda Esparza

Flores, la madre, esperan ser absueltas porque creen que están sometidas al proceso sólo en función de escuchas telefónicas.

Cuando los policías allanaron sus casas no encontraron drogas.

Aunque está imputada por almacenar cocaína en su casa de la calle Perú, en Cipolletti,

a Olga Jorquera, de 59 años, los policías tampoco le encontraron nada. Padece de epilepsia nerviosa desde hace muchos años. Para los médicos

que la evaluaron, no hay signos de simulación.

En la cárcel de mujeres está detenida la portera de una escuela cipoleña, Irma Betanzo.

Fue esposa de Héctor y fruto de esa unión nació Romina, la joven que al mes del golpe cumplió 18 años y poco después quedó detenida.

A lo largo del juicio, tanto Romina como Irma Betanzo permanecieron

en silencio. Fiofania “Ana” Ruskoff, de 27 años, la otra mujer que tuvo Montecino,

tampoco quiso hablar. De profesión peluquera, Ruskoff fue pareja de Héctor por diez

años. Pasó largas audiencias llorando y, como todos, se aferra a la esperanza. Nació en Bolivia, pero tiene sangre rusa.

En cambio Yolanda, de 64 años, está presa en su propia casa del barrio Don Bosco y su

nieta Jéssica, de 29, aunque gozaba de ese beneficio en la vivienda de sus tíos, en pleno

juicio quedó firme una condena en su contra, y del arresto domiciliario pasó a la Unidad 16. Al decir sus últimas palabras frente al tribunal, la joven pidió que los jueces consideren su doble rol de madre y padre, “único sostén” de un nene de 5 años.

Carina Domínguez, de 42 años, también contó que tiene un nene de 6 años con discapacidad pulmonar, que la necesita como mamá.

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