Defenderse teniendo la pelota, la faceta que carga como deuda

Gimnasia sabe a qué juega; como también las carencias que lo definen actualmente. Un toque de atención para todo lo que resta
La congoja que se instaló sin pedir permiso en el ánimo “tripero” no debiera confundirse con un cuadro de situación deportiva grave. Gimnasia hoy camina apesadumbrado por haber empatado luego de ir ganando dos a cero y también por la horrible lesión que sufrió Erik Correa; pero de ningún modo está metido, al menos por ahora, en un problema futbolístico alarmante. Se ve con cuatro puntos en la tabla y evalúa, como es lógico que suceda, cuántos más deberá conseguir para no tener inconvenientes vinculados a su permanencia. Es un acto reflejo saludable y común a muchos equipos. Lo verdaderamente significativo pasa por descubrir la manera de afrontar el futuro inmediato con más y mejores recursos estratégicos. Gimnasia, el mismo que no ha sumado todo lo que esperaba, sigue siendo un buen equipo que deberá adosarle al conjunto de virtudes que lo distingue (intensidad, orden y presión), mayor tenencia de pelota para determinados pasajes del juego. El “Lobo”, que factura gracias a un estilo vertical y directo, necesita incorporar la idea de hacerse fuerte en la tenencia del balón. Eso le permitirá tener más variantes ofensivas, como así también ejercitar un mecanismo defensivo que roza lo ideal. ¿A qué director técnico no le gusta que su equipo frene el ímpetu del rival adueñándose del balón? Protegerse a partir de la tenencia de la pelota es parte de lo que le faltó el pasado lunes (además de defender mejor en determinadas situaciones) y, al mismo tiempo, una de las deudas que carga el ciclo de Pedro Troglio. EL INTERPRETE QUE LE FALTA La cada vez más cercana vuelta de Ignacio Fernández se presenta como circunstancia ideal para propiciar dicha búsqueda. Habrá cosas que retocar, seguramente. Si entra “Nacho”, alguien deberá salir, obvio, pero conseguir mayor tenencia puede ser un aspecto del juego que, en caso de incorporarlo e interpretarlo con idoneidad, le deparará un crecimiento clave. Barajar dicha posibilidad no significa, en absoluto, que deba modificar drásticamente su identidad de juego; sólo sería sumar una faceta muy útil para aplicar en partidos como el del último lunes. LO PEOR PARA UN DEPORTISTA Correa y cualquier otro jugador del planeta puede pelearse con el técnico, con los compañeros, con los dirigentes y hasta con los hinchas; ser resistido por todos y sentirse el último de la fila, aunque estando sano, apto para la competencia, siempre tendrá la posibilidad de luchar para revertir el peor de los escenarios. En cambio, lesionado no tiene ninguna chance. Nada peor para un deportista profesional que tener dañada su herramienta de trabajo. El cuerpo es todo para ellos. Y el querible colombiano sintió en pleno partido, donde era figura, que una parte suya se rompió. Lloró, gritó y hasta se lastimó la mano golpeando el techo del banco de suplentes. No lograba entender cómo el destino le había tendido semejante trampa. Su voluntad inquebrantable, perseverancia y tenacidad lo ayudarán para el regreso. Mientras tanto, Gimnasia tendrá que reacomodarse sin perder la calma e ir a Mendoza buscando su mejor versión. Apenas transcurrida la recta inicial del torneo, será bueno que repase lo que tiene y lo que le falta. Un retoque a tiempo lo puede ayudar.

Comentá la nota