Es la hipótesis del crimen del vecino de Bialet Massé. Un joven y su hermana, presos por el homicidio. Les quemaron su casa.
Hacía tiempo que los vecinos estaban cansados, hastiados, del accionar impune de la patota asentada en el barrio. Por eso, muchos de ellos no dudaron en enfrentarla cuando vieron que atacaban a un chico para robarle su celular en la calle, en pleno día. Entre los vecinos estaba Mario Díaz (43), un querido jefe de familia del barrio, que quiso ayudar al jovencito. De pronto, los patoteros se le fueron encima, lo golpearon y le clavaron, dos veces, una botella de vidrio rota en el tórax.
El brutal crimen, informado en la edición de ayer de La Voz del Interior, ocurrió el martes a la noche en barrio Bialet Massé, al sur de la ciudad de Córdoba. Erróneamente se había informado, sobre la base de datos de la Policía de Córdoba, que Díaz murió de dos disparos. En realidad, fueron dos puntazos de botella, según confirmaron fuentes tribunalicias.
Por el asesinato, un joven y su hermana, ambos veinteañeros, fueron detenidos. A su vez, otros cinco miembros de su familia (entre los que están sus padres) fueron detenidos por la Policía debido a que, según los voceros consultados, resistieron con golpes y objetos contundentes las detenciones.
En la tarde de ayer, una horda de vecinos fue hasta la casa donde residía la familia acusada –de apellido Oliva–, y la atacó a pedradas y la incendió, como un claro mensaje para que se vayan del barrio.
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