La mercadería, incautada por personal de la Policía rionegrina en el destacamento de Dique Catriel, no tenía ningún tipo de documentación sanitaria.
Según informó el oficial inspector Fabián Fajardo, los rodados interceptados fueron un camión Iveco Daily, conducido por un hombre de 36 años de nacionalidad chilena, y una camioneta Renault Kangoo, al mando de otra persona de 32 años, ambos con domicilio en Neuquén capital.
Según estimaciones del sector cárnico, la mercadería retenida está valuada en 50 mil pesos.
La detención, explicó el jefe policial, se produjo durante un operativo de rutina a las 2.10 del martes. Los rodados venían de la provincia de La Pampa, aunque no se precisó cuál era el origen de la carne. En la camioneta viajaban, además del chofer, otras tres personas, dos de ellas menores de edad.
Fajardo indicó que el peso total de la carne transportada era de 4.100 kilos. La carga está ahora en poder de la Funbapa.
Decomisos
El pasado 11 de enero, en la Ruta Nacional 3 en Bahía Blanca, fueron secuestrados 160 kilogramos de costillares bovinos con hueso y otros 30 kilogramos de achuras en un colectivo perteneciente a la empresa Vía Bariloche que se dirigía a Neuquén capital.
El operativo se llevó a cabo por parte del Sistema Cuarentenario Patagónico ubicado sobre la ruta nacional 3, al sur de Bahía Blanca en el puesto que la Funbapa.
Pese a las prohibiciones sanitarias, en Neuquén se comercializa cotidianamente carne con hueso procedente de provincias ubicadas en la pampa húmeda, muy requerida por los consumidores, pese a los riesgos que acarrea el transporte irregular de la mercadería. No obstante, el público prefiere afrontar los riesgos antes que abonar más de 100 pesos el kilo de asado con hueso (ver nota aparte).
Una vez que la carne traspasó la barrera sanitaria, es muy difícil –por no decir imposible– para las áreas de Bromatología establecer el circuito informal de venta de carne bovina con hueso.
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