Son casos distintos en dos supermercados. En ambos actuaron Defensa del Consumidor y Bromatología provincial.
El caso de la carne, que al quitarle el blister plástico despedía un olor muy desagradable, sucedió hace unos días. La clienta lo denunció en Defensa al Consumidor y hasta allá fue un inspector, que de inmediato pidió separar varias bandejas con carne de la misma partida. Esa carga fue marcada con precintos y quedó en guarda en el mismo supermercado, para que luego Bromatología (que depende de Salud Pública) la retirara para someterla a análisis de laboratorio. La presunción de los profesionales era que se había cortado la cadena de frío, por lo que suponían que no sólo la carne que llevó la mujer estaría en mal estado.
La otra denuncia fue realizada ayer. La hizo un hombre que compró un pollo en oferta y, al llegar a su casa y abrirlo, se horrorizó cuando vio cómo salían gusanos de su carne cruda. De inmediato fue con el pollo hasta la delegación rawsina de Defensa al Consumidor, desde donde volvió al supermercado, acompañado por un inspector. Allí se firmó un acta en la que consta que la Gerente del lugar admitió haber vendido allí el pollo en mal estado. Y otra vez el procedimiento: se terminó decomisando toda la carga de pollos en oferta (más de 100 cajas), todo quedó allí debidamente precintado y hoy Bromatología retirará varias muestras ya seleccionadas para estudiarlas.
Si se comprueba que el mal estado trascendió los casos puntuales, entonces Consumidor aplicará sanciones, que pueden ir desde el pago de multas hasta la clausura en caso de reincidencia, según explicó ayer la titular del área, Ana María López. Y en cuanto a las dos denuncias de los clientes, se convocará a reuniones entre los damnificados y los responsables de las firmas para que estos les ofrezcan a aquellos alguna forma de resarcimiento.

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