Rafael Morán comenzó a desgranar su testimonio desde la madrugada del 24 de marzo, cuando fue detenido. Por su parte fue retirado de la sala el abogado Alejandro Herrero por inconducta
Herrero tomó su portafolio y abandonó la sala, mientras que el imputado se apoyó ahora en los defensores oficiales.
A su turno, Morán comenzó a desgranar su testimonio desde la madrugada del 24 de marzo, cuando fue detenido mientras se encontraba en diario Los Andes, donde se desempeñaba como jefe de la sección policiales. Recordó que fue "Raúl Bragadín (un "siniestro" personaje, subteniente del Ejercito y que trabajó en varias radios de Mendoza) el que lo entregó, después de que fracasara un allanamiento en su domicilio.
Entonces, fue llevado en un automóvil al Liceo Militar por personal del D 2., donde se encontró, entre otros, con Alberto Atienza, periodista de El Andino; Rodolfo "Chango" Díaz, el abogado Venier y los hermanos Martínez Baca. "Ahí fue una detención ?blanda' -aseguró- pero todo cambió cuando fuimos llevados al 8° Batallón de Comunicaciones, donde si bien no fui torturado físicamente, si lo hicieron psicológicamente", explicó.
Morán recordó que pese a la orden de censura impuesta a los medios, el entonces subdirector del diario, Antonio Di Benedetto, lo autorizó "a que escribiera una columna de no más de 15 líneas sobre el secuestro de un joven de la Juventud Peronista".
Esa referencia fue una más que el periodista hizo sobre la figura del escritor Antonio Di Benedetto, a quien calificó como una de las "plumas más brillantes".
En horas de la tarde, el Tribunal y las partes recorrieron el interior del Liceo Militar General Espejo y las dependencias del 8° Batallón de Comunicaciones, por donde pasaron decenas de detenidos durante la última dictadura.
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