El vicerrector Miguel Boso, y cinco decanos, sostuvieron que la decana de Humanidades, Liliana Fortuny, había borrado con corrector su firma de uno de los despachos cuando se decidió pagar a docentes perjudicadas con las quitas.
Fortuny dijo que es verdad, pero que ello se debió a que supeditaron el pago al congelamiento de los concursos “lo cual es una aberración”. “Nos tendieron una trampa”, dijo al sostener que “existe la posibilidad de cambiar de opinión”, pese a disponer las firmas.
De hecho, sostuvo que hubo otros decanos que recurrieron a la misma modalidad para cambiar su postura, y nadie dijo nada. “Nos negamos a ser chivos expiatorios de los desmanejos”, en la UNSa, sostuvo ante Nuevo Diario.
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