El médico oncólogo, Felipe Palazzo, destacó los principales lineamientos a los que arribó en su proyecto de investigación, el cual obtuvo una excelente calificación al momento de su exposición académica. Consideró que tanto el conocimiento como la empatía sentimental hacia los pacientes oncológicos es fundamental para lograr su recuperación.
El galeno delineó la investigación, denominada "Evolución del dolor en pacientes oncológicos internados", teniendo en cuenta las falencias y errores que se insertaron en el marco social al momento de inmiscuirse en el modo de atención de este problema de salud.
Destacando la necesaria instrumentación de cambios profundos en el nivel atinente a la visión que debe poseer la comunidad para abocarse al tratamiento de dicha afección y sus consecuencias sobre quines padecen estos síntomas.
"Lamentablemente, en la actualidad se observa al paciente desde una caracterización del aislamiento, cuando en realidad lo que es dable de promover es su incorporación a la matriz social, diluyendo de esta manera toda instancia de discriminación que pudiera surgir", consideró Palazzo en diálogo con EL SIGLO, quien, además, estipuló como factor condicionante de este panorama una degradación de la esencia moral ciudadana.
"La sociedad actual vive inmersa en una crisis cimentada en sus valores culturales, sociales y espirituales. Consecuencia de ello, la ética, la política, la salud misma y la educación han sido superadas por el poder económico".
Compartir lo aprendido
Sin embargo, el sanitarista consideró, a modo de indicar una de las conclusiones de su trabajo de campo, que el posible mejoramiento sustancial del dolor en los pacientes estaría enmarcado en la "generación de profesionales con una visión global y política del ser humano, donde se considere la espiritualidad, la religiosidad y la importancia de la naturaleza del hombre".
Esta profesionalización fundada en el humanismo es conceptualizada por Palazzo como un período de trascendencia por excelencia donde todo estudio y asimilación de sabiduría debe ser complementada con el accionar e instrumentación de lo aprendido.
"Si bien el doctorado es la culminación de una etapa desde los académico, esta tesis no tendría sentido si la vivencia con los pacientes no es puesta en práctica".
Con la humildad propia de las grandes personas en materia de esencia afectiva, el doctor Palazzo evitó resaltar en demasía su logro individual en el campo profesional. "La calificación que uno pueda obtener solo se reserva para el recuerdo. Lo importante es que a cada uno de los pacientes se les pueda brindar aunque sea un poco de lo aprendido, a través de lo cual se minimiza el error humano en medicina". "Podemos acertar o equivocarnos, pero nuestra intención es hacer el bien, mientras que todo mal que uno pueda cometer, como este aislamiento social, no es intencional", destacó.
Finalmente, tuvo expresiones para con sus allegados, quienes lo acompañaron en todo este proceso hasta su culminación magistral en la jornada de ayer. "No hubiera logrado tantas cosas sin la presencia constante de mi familia, es lo más lindo que uno puede tener en la vida".
Comentá la nota