Lo advirtió en diálogo con EL LIBERAL el designado obispo de Santiago del Estero, quien llegó sorpresivamente de “vacaciones” al paraje Alhuampa para desplegar su espíritu misionero.
“Yo quería pasar lo más desapercibido posible. Siempre venimos a este lugar durante nuestras vacaciones, es una manera de descansar misionando, y no esperábamos tener prensa”, se excusa con una gran humildad cuando advierte la presencia de los enviados de EL LIBERAL hasta aquellos paisajes del interior provincial, en territorio de la Diócesis de Añatuya.
De todas maneras pide a uno de sus colaboradores que acerque unas sillas y gustoso dialoga con toda la tranquilidad y la paz de un santiagueño más del interior de la provincia.
Si bien reconoce que recién está viendo un poco de la realidad de Santiago y que quiere venir para conocer a fondo la realidad de la Diócesis, asegura que la impronta de su misión estará centrada en la familia y los jóvenes.
“Los jóvenes y la familia son las principales preocupaciones de la Iglesia en este momento, y el tema de las adicciones es una problemática común que atraviesa todo el país; entonces tenemos que tomar conciencia de que si no la atendemos y si no nos hacemos cargo, vamos a seguir perdiendo a nuestros jóvenes. Aparte es una de gran preocupación ver tantas madres que no pueden con sus hijos, y la Iglesia tiene que estar y acompañar. Detrás de cada adicto hay un tema familiar”, sostuvo Bokalic, al adelantar los lineamientos que tendrá su gestión.
Y precisamente el espíritu misionero que, verano tras verano, desde hace muchos años lo trae al interior de la Diócesis de Añatuya, será su impronta al frente de la Iglesia santiagueña.
“Hay muchas cosas que tengo que ver cuando llegue a Santiago, de los curas, de las parroquias, pero este tipo de cosas las vamos a seguir haciendo, seguramente algo de todo esto hay, porque no es nada nuevo, hay mucha gente que en este tiempo de verano va a otro lugar a dar una mano. Una misión es darle una mano al cura del lugar, que tiene una zona muy amplia para atender y le es imposible. En Santiago debe pasar lo mismo que aquí, tanto en la ciudad como en el campo. En esto vamos a poner énfasis, en lo misionero, el estilo será ese, salir a buscar a la gente que es lo que está enseñando el papa Francisco”, adelantó.
Jóvenes y familia
No escapa al religioso la triste realidad de Santiago del Estero con el tema de las adicciones y la muerte de muchos jóvenes en accidentes de tránsito, porque dijo que “es un problema que nos toca sin distinciones”, por lo que llamó a los santiagueños a hacerse cargo de las responsabilidades de cada uno porque los chicos “que de cierto modo demuestran un desprecio por su vida, requieren de comprensión y acompañamiento”.
“Uno de los grandes temas es recuperar el valor de la familia, la unión familiar. Cuando hay una familia que puede contener y acompañar a sus hijos se podrá recuperar gran parte de los valores. Hoy, con tantos procesos nuevos, hay que acompañarlos para que haya cohesión y unión, tienen que servir para que los chicos crezcan sanamente, y en este proceso de crecimiento hay que contenerlos. Vamos a trabajar mucho con la familia”, reveló.
En este sentido, monseñor Bokalic recordó que la escuela también tiene su rol importante porque va acompañando este proceso junto a la familia, y que el Estado debe cumplir su rol desde la posibilidad de un trabajo digno y de la asistencia social necesaria.
“La función de la familia no se la puede delegar ni a la escuela ni a la Iglesia, que son estamentos que tienen que acompañar la formación de los chicos; hay que guiarlos y prepararlos, y es muy difícil cuando el chico está solo, porque es mucho más fácil que elija el camino equivocado”, consideró.

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