El Lobo se quedó en Primera, clasificó a la Sudamericana y peleó el torneo hasta el final. Y aunque Troglio pidió no quemar etapas, se sabe que la clave estará en la contratación de los refuerzos.
Concluida la película, que atrapó a propios y extraño e hizo ilusionar y emocionar a varios pero que lamentablemente para Gimnasia tuvo un final no tan feliz, Troglio pidió por no quemar etapas, porque esto no siempre es positivo y le termina sucediendo lo que al Lobo. Esta situación de pelear el torneo hasta el final, algo impensado hasta inclusive cuando se jugaba la mitad del campeonato, impidió que se celebre el hecho de asegurar la permanencia a falta de cuatro fechas para el final, que se haya clasificado a la Copa Sudamericana y que la institución volviese, después de casi una década, a estar en boca de la prensa nacional.
Superados todos estos momentos, que cayeron todos de golpe, ahora el club deberá apuntar a dar el salto, en lo que respecta a lo deportivo, en el marcado de pases del próximo receso invernal.
Si de crecimiento y salto de calidad se habla, se sabe que la llegada de los refuerzos deberán dotar de jerarquía individual al equipo, ésa que le permita llegar a estas instancias decisivas y creer más en sus condiciones que en la ayuda de los demás.
Hace unos días atrás Daniel Onofri se mostró con bronca por la derrota en Quilmes. Esta sensación del presidente tripero llegó a Estancia Chica y, especialmente, a Pedro Troglio. En la reunión de la semana pasada, cuando se empezó a hablar el tema de los refuerzos, el DT sacó una lista y pidió por Lucas Pratto o el Burrito Martínez como prioridades para el puesto de delantero. Lo que Onofri respondió, sorprendido, que eso sería una locura absoluta. Demás está decir que Pedro no come vidrio y sabe que esos dos nombres, como tantos otros, son imposibles para realidad del club, pero que si desde la dirigencia había fastidio por esta chance desperdiciada de pelear el título con un equipo que se armó para algo totalmente diferente, sin estrellas ni salvadores, entonces para pelear el torneo y ser campeón ahora sería necesario incorporar esta talla de jugadores, que sean capaces de ganar partidos por jerarquía propia y disimular cualquier carencia.
Evidentemente el club no está en condiciones de sumar esta clase de futbolistas pero sí puede, en procura de crecer deportivamente y animarse a mirar un poco más hacia arriba, contratar nombres que le cambien la ecuación a Troglio y doten al equipo de herramientas como para pelear por algo más y no ocasionar el enojo del presidente por no poder llegar a la última fecha como hubiese querido, aún cuando la situación era impensada tiempo atrás y los objetivos primordiales sí ya se habían cumplido.


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