El Concejo Deliberante ya analiza un proyecto radical para prohibir su uso en la ciudad. Se consideran “daniñas”.
Las llamadas “bombas de estruendo” suelen ser la banda de sonido habitual en protestas callejeras de todo tipo y también truenan fuerte en espectáculos deportivos. Y aunque para muchos son sin mayor problema parte integrante del folclore de ambos casos, también reciben cuestionamientos como elementos de riesgo que pueden causar daños a quien los manipula o a terceros.
La semana pasada, el Concejo Deliberante comenzó a debatir un proyecto para prohibir su uso en la ciudad de Córdoba, impulsado por la concejal radical Belkis Garda. La iniciativa propone vedar el uso en esta Capital de “morteros con bomba” (el nombre ‘técnico’ de las bombas) y “demás elementos afines y/o similares (...) destinados a producir explosión de efecto visible que pudiera provocar lesiones auditivas y otras lesiones de consideración en el cuerpo humano y lesiones en animales domésticos”.
Junto con eso, establece que el municipio y las empresas que comercializan fuegos artificiales deberán realizar campañas de concientización de la población respecto del uso de pirotecnia; y crea como requisito la realización de cursos de capacitación a vendedores de pirotecnia a cargo del Estado. “Vamos a generar el debate porque queremos que los proyectos salgan con consenso. Hemos hablado con comerciantes que venden pirotécnica en Córdoba hay algún tipo de consenso, entienden la peligrosidad de este elemento que daña a la personas, a los animales y al medio ambiente. Hay derecho a la protesta, eso es indiscutible, pero en algunos casos hay que medirla”, señaló Garda.
La edil remarcó que la iniciativa no prohíbe la producción de los morteros con bomba sino su venta, lo que permitiría a las empresas de pirotecnia que elaboran productos continuar comercializando esos elementos fuera de la ciudad.
Guerra a las bombas. La discusión del proyecto arrancó en la Comisión de Salud, el miércoles pasado. La concejal radical insistió en que el plan es convocar a ese cuerpo a diferentes actores con interés en el tema, como los fabricantes de las bombas, especialistas que puedan hablar sobre lesiones que estos pueden causar, gremialistas familiarizados con el uso de los elementos en manifestaciones, etc. “Si bien recién arranca la discusión creo que hay buena receptividad en nuestro propio bloque y el resto”, opinó Garda.
Las “bombas de estruendo” son blanco de debate y prohibiciones en numerosas ciudades.
En Córdoba, por ejemplo, el Concejo Deliberante de Marcos Juárez votó por unanimidad la venta, traslado y uso de estos elementos en 2012, y fijó multas a quien viole la veda. En tanto, en 2013, Río Cuarto fue más allá y prohibió completamente la venta y fabricación de pirotecnia.
Soledad, un caso testigo del daño. El 2 de setiembre de 2009 Soledad Romero García cubría una manifestación callejera del sindicato de Luz y Fuerza para la radio LV2, cuando una bomba de estruendo le cayó muy cerca de los pies. “Me tomó de sorpresa porque yo estaba de espaldas, no pude protegerme. Al principio pensé que sólo estaba aturdida. Pero pronto me sentí muy mareada, comenzó a salirme líquido de los oídos y no pude caminar porque perdía el equilibrio”, recuerda aún perturbada. El incidente le dañó el nervio facial del lado derecho, generándole una parálisis que le afectó el oído, el habla y el equilibrio, entre otras consecuencias. “Estuve un año sin poder trabajar, haciendo neurorehabilitación a diario durante varias horas.”, relata. Hoy está recuperada, aunque hay secuelas con las que deberá convivir: “Debo cuidar mucho mi oído y cuando sea mamá, por ejemplo, no podré tener un parto natural debido a que no es aconsejable que haga tanta fuerza.” Aunque luego del incidente cumplió con realizar denuncias penales y demanda civil, la primera no prosperó porque ningún testigo identificó al detonador de la bomba. De la segunda, terminó desistiendo.
“Soy defensora del derecho legítimo de protesta y huelga, de hecho lo he ejercitado. Pero eso no tiene por qué perjudicar a terceros, como me pasó a mi”, opina Soledad. Respecto del proyecto de prohibir las bombas, señaló: “Me parece bueno, pero el tema es si se aprueba, ¿quién va a controlar eso? ¿Quién lo hará cumplir? Si hasta se han tirado bombas dentro de un móvil de la Policía, veo difícil la implementación”.
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