Boasso, Fein, Cavallero, Giuliano y Del Cerro buscaron seducir al difícil electorado rosarino. Los precandidatos a intendente tuvieron casi dos horas para exponer sus mejores iniciativas de gestión.
Los perfiles de cada uno de los postulantes quedaron claramente expuestos en la jornada organizada por radio La Ocho, sin alterarse un ápice respecto a lo que vienen esbozando en la campaña. Fein defendió en todo momento lo hecho por el socialismo durante más de 20 años de gestión en la ciudad, Cavallero mensuró la importancia de tener colaboración plena con la Nación, Boasso detalló las diferencias entre las dos ciudades que dice que ve en Rosario, Giuliano hizo pie en la ejecutividad de sus propuesta y Del Cerro mostró pocas diferencias reales con los planes del oficialismo.
Sin cruces. El formato del debate no permitió que los precandidatos se cruzaran. Los bloques temáticos hicieron que se concentraran en disparar propuestas (las que fluyeron a la velocidad de la luz), algo que dejó afuera los chisporroteos polémicos. Sin embargo, claramente fue Boasso el protagonista más picante. El radical repiqueteó argumentalmente sobre los bordes no resueltos por el socialismo (habló de una "costa rica y una costa pobre") y clavó una de las dagas más filosas cuando aludió: "El socialismo se dice progresista y le paga en negro a los trabajadores de la salud el 30 por ciento del sueldo".
La incomodidad gestual de Fein se hizo en ese momento también visible en las palabras: "Ser progresista es tener el 28 por ciento del presupuesto destinado a salud". Y más adelante (sin nombrar jamás a Boasso por su nombre y apellido) descerrajó: "Una cosa es presentar proyectos y otra mucho más importante es gobernar".
Al margen de un contrapunto que tuvo más encarnadura en los gestos que en las palabras, todos los precandidatos demostraron tener aptitud teórica para gobernar la ciudad. Cavallero quiso imponer ese plus recordando obras realizadas durante su gestión y dejando una de las definiciones más tajantes al hablar de la inseguridad. "La seguridad es responsabilidad del gobierno de la provincia, pero hay que decirlo: muchas veces las cúpulas policiales son cómplices de los delincuentes".
Prejuicios ideológicos. Precisamente en este ítem, Giuliano pareció manejarse como pez en el agua. Volvió a considerar que la GUM debe estar prestando servicios en las comisarías, habló de "prejuicios progresistas" y se diferenció de sus colegas: "Yo no voy a ser quien comande la policía, para eso está el jefe de policía de Rosario. Voy a tener mi gabinete de seguridad, voy a proveer de patrulleros a la fuerza".
Tanto Boasso como Cavallero coincidieron en que el intendente debe estar al frente de la fuerza de seguridad (como jefe civil de la policía), diferenciándose de Giuliano pero también de Fein. La precandidata socialista tildó de "demagogia pura" a las propuestas que se hacen sobre la materia y utilizó un verbo que ya le es característico: "articular". Fein habló de "articulación" en casi todos los índices temáticos y dejó una interesante promesa de campaña en el rubro salud al hablar de la implementación de cuatro centros de día para trabajar en lo que refiere a adicciones.
La pregunta. Antes, Boasso volvió a castigar al socialismo por la existencia de desigualdades: "No todo lo que reluce es oro. La mayoría de la ciudad no tiene cloacas, un gran porcentaje vive en villas miseria. Las obras del centro son sostenidas por la empresa privada". Ahí Fein pareció tragar saliva y replicó: "Le preguntaría al concejal qué obra no haría. No fuimos nosotros los que privatizamos las empresas de servicios públicos".
La interna del Frente Progresista mostró en esos dos protagonistas un duelo más urticante que el que tuvieron Cavallero y Giuliano, quienes también llevaron al debate una concordia que se tornó habitual en la campaña. El líder del Partido del Progreso Social valoró el rol del Concejo Municipal como eje de los debates políticos de la ciudad y prometió la creación de un concejo económico y social.
Desde el alma. Giuliano, casi sobre el final del debate, moderado con eficacia por el periodista Leo Ricciardino, de La Ocho, se preguntó: "¿Están haciendo todo lo posible? El socialismo lleva más de 20 años en el gobierno. Lo que no hicieron hasta hora, no lo harán más". Ahí Fein lo miró por sobre sus anteojos, esbozó una sonrisa y espero su turno. "Estoy orgullosa de ser rosarina. Las gestiones socialistas contribuyeron a recuperar el alma de la ciudad". Y reivindicó los tres pilares que constituyen la flor y nata de esas administraciones: salud, descentralización y cultura.
A la hora de las conclusiones, Boasso largó sobre la mesa su última propuesta: un acta-acuerdo de todos los precandidatos por el tema seguridad.
Como balance, empate técnico diría algún jurado conjetural. Misión cumplida, podrán decir los precandidatos que ayer debatieron.
Fue el primer ensayo de algo que debería ser periódico y de cumplimiento riguroso.




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