El Primer Balance De Martín Buzzi"La recuperación de YPF, la unificación del PJ y la reactivación de la obra pública". Esas son tres de las “iniciativas a destacar” en el contexto de acciones analizadas por el Gobierno al cabo de su primer año de gestión, según lo informó el propio Gobernador, Martín Buzzi, al anunciar que este lunes presentará el balance de este año agitado.
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“Somos Protagonistas” es el título elegido para el balance y es llamativo por variadas razones. Primero, por que habría que ver a quiénes, además del reducido grupo de barones del PJ, les interesa “la unidad” de parte de esa fuerza, que para colmo de males recién celebró su primera reunión hace unos pocos días, para organizar la apertura de una cuenta en el Banco Nación a efectos de que los funcionarios depositen allí el clásico “diezmo” partidario, un objetivo que dista mucho de ser una lucha del pueblo, o al menos eso se cree por aquí.
Probablemente, la “unificación” de una parte de la dirigencia del PJ sea o constituya una tranquilidad para el Gobernador, el Vice y muchos funcionarios, ya que su virulenta reconversión desde el Modelo Chubut y el dasnevismo hacia el Frente Para la Victoria y el kirchnerismo, podría dejar de ser un tema de discusión en el 2013, asentada ya su nueva identidad en el peronismo.
Antes de que arranquen las sonrisas, hay que señalar que no es este un tema menor, ya que se presume que ni las personas, ni las organizaciones, pueden hacer mucho si ni siquiera saben quiénes son, ni qué representan, ni de qué pozo son sapos.
La recuperación de YPF es una jugada fuerte en la que ingresó el Gobernador, hasta el punto de convertirse en protagonista y punta de lanza de aquella decisión. El redactor de este artículo comparte desde pequeño la idea de que hay recursos naturales que son estratégicos y que son traidores a la Patria los que los malvendieron en los 90, casi todos peronistas esos traidores sin castigo.
Hay que aclarar eso antes de decir que, sin embargo, el pueblo chubutense no sabe para dónde va YPF, ni por qué sólo le dieron el 2 por ciento de las acciones de la compañía, ni en cuánto contribuirá la firma a su desarrollo social, económico y tecnológico.
Hasta ahora, no se ha visto nada de eso en concreto, pero el Gobierno sigue creyendo en que esa es una de sus acciones importantes del año y sus razones tendrá, aunque sería bueno que las explique con claridad y en detalle, para que entendamos todos y para que –talvez- todos nos entendamos mejor en el año que viene.
También entró en el anuncio del balance “la reactivación de la obra pública”, presuntamente un derivado de las nuevas y buenas relaciones con el Gobierno Nacional. En ese contexto, resulta muy extraño que la Uocra de Mateo Suárez haya reclamado a garrotazo limpio la apertura a la megaminería, con el argumento de que esa decisión bajaría drásticamente el nivel de desocupación en su gremio.
Si el lunes a las 18 la Casa de Gobierno está llena de cascos amarillos festejando los niveles de empleo, este cronista pedirá las disculpas del caso y dirá que ha analizado deficientemente los datos de la realidad.
Hasta que eso no pase, queda planteada la pregunta.
Por fuera de lo que opina el Gobierno sobre el año que ha vivido, lo cierto es que hay cosas que han cambiado y algunas no lo han hecho para bien.
Por ejemplo, la política y gran parte de los políticos del peronismo –especialmente los kirchneristas y los dasnevistas devenidos en kirchneristas-, han perdido una cuota de credibilidad todavía difícil de mensurar, a partir de sus reconversiones, idas, vueltas y revueltas.
Es difícil saber si “la unidad” que se reivindica como ejemplo de civismo, entendimiento del mensaje electoral constituye para el ciudadano común una alianza encomiable o si, por el contrario, ve a los protagonistas de esos movimientos tan bruscos como un grupo de dirigentes que están “en el mismo lodo, todos manoseaus” como decía Discepolín, que era peronista, pero de los buenos.
Es probable que la imagen anterior suene casi ofensiva, en cuyo caso se piden las disculpas correspondientes, pero lo cierto es que el ejercicio cotidiano de la hipocresía algún precio tiene o debe haber tenido en la consideración popular.
El que viene, será un año electoral. Cuando se exprese en las urnas, el pueblo nos dirá cuál ha sido su balance.
Para cerrar, el columnista eligió una imagen que lo golpeó durante la semana. La de un peón rural al que ni el Gobernador Buzzi, ni el Vicegobernador Mac Karthy, ni el intendente Pérez Catán, le prestaron la más mínima atención, absorbidos por un terrateniente y su reproductor, en la Exposición Ganadera de Trelew.
La postal los mostró a todos como a un viejo grupo de conservadores, anchos en sus trajes y corbatas, ofreciendo respuestas “al campo” mientras se salteaban “al pueblo” representado por un dignísimo peón rural vestido con humildad y prolijidad.
Es probable que esta acotación no tenga mucho que ver con la realidad global, pero seguramente muestra una realidad del peronismo chubutense por estos días: muchos de sus dirigentes son más ruido que nueces, les guste o no les guste la imagen que devuelven los espejos.

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