Datos erróneos e ignorancia geográfica, el aporte informativo del periodismo porteño

Bastó que trascendiera la trágica noticia del accidente aeronáutico para que los medios periodísticos de Buenos Aires, sobre todo los televisivos, emprendieran durante la noche del miércoles una agitada carrera en busca de la primicia, recayendo sistemáticamente en la difusión de datos erróneos y sin confirmación, con base en la mera pugna por la placa más impactante. El mayor desorden informativo se originó pasada la medianoche.
Canales como TN o C5N informaban que la ruta aérea de la nave siniestrada había partido de Neuquén con destino a Comodoro Rivadavia, y América 24 invertía el trayecto al decir que había partido de la capital petrolera para llegar a Neuquén tras recalar en Puerto Madryn. El dato falso era confirmado vía telefónica por una periodista barilochense.

En la carrera por sumar voces, TN entrevistó a una comunicadora de Ingeniero Jacobacci, distante 150 kilómetros del accidente. La joven se explayó varios minutos sobre los sucesos y los operativos montados, aunque al cierre de su intervención aclaró que transmitía desde Capital Federal, con lo cual los datos suministrados procedían de la misma vorágine desinformativa que tiñó la madrugada.

A esas alturas, el número de víctimas fatales había variado entre 18 y 27, según el canal y el periodista, y se sostenía incluso la cifra de 21 pese a que el único dato oficial difundido ratificaba 22.

LEJOS DE TODO

También quedó claro ayer que para los profesionales metropolitanos de la información, toda la Patagonia resulta inhóspita e inaccesible, de modo que ofrecían en pantalla capturas de Google Heart para graficar la ubicación específica del paraje de Prahuaniyeu y sostener la teoría de la inaccesibilidad sobre la que basaban que los operativos de rescate insumirían varias jornadas.

Más aún, pese a mantener diálogos telefónicos con referentes del gobierno de Río Negro que explicaban distancias y la existencia del pavimento por esas latitudes, distante a metros de la ruta 23, los periodistas seguían asegurando que se trataba de un lugar inaccesible y tildaron con insistencia a las fuentes de “baqueanos”, aunque el que hablara fuera el ministro de Gobierno.

Además, confirmaban al aire la inexistencia de telefonía celular en varias millas a la redonda, y aludieron a la inextricable geografía de la meseta de Somuncurá sin tomar siquiera un mapa y cotejar la existencia de Los Menucos a 45 kilómetros del lugar, minimizando además las posibilidades de que bomberos, defensa civil, policía y hospitales de la zona pudieran aportar algo a la emergencia en plena oscuridad de un paraje “desértico, inhóspito y aún inaccesible” que les proporcionaba el trágico marco adecuado para tapar con “colo” la falta de información.

Las idas y vueltas de datos erróneos cayó por su propio peso cuando apenas pasadas la 1 de la madrugada de ayer, tanto la intendente de Los Menucos, Beatriz Yauhar, como el director del hospital de esa localidad, Ismael Alí confirmaron que habían llegado al lugar del siniestro y ya estaban de vuelta en el municipio.

Fueron ambos “baqueanos” patagónicos los que aportaron el único dato trascendente de la madrugada: la nave había sido hallada totalmente calcinada y sin sobrevivientes. Tras reconocer la celeridad en el hallazgo del lugar del accidente, los periodistas porteños mudaron entonces el eje de la información, para habilitar una amplia gama de hipótesis brindadas por “experimentados” pilotos de Saab 340 que preferían mantener en reserva su identidad.

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