La Policía sospecha de entregadores. Sólo se esclareció un caso.
La inteligencia criminal está haciendo estragos en Neuquén. En menos de un año concretaron 16 golpes estratégicos y se alzaron con más de 3 millones de pesos. Los investigadores sólo han logrado esclarecer uno de los casos, pero existen sendas sospechas de que hay una banda integrada por delincuentes de Neuquén y Río Negro que operan con dateros en ambas provincias.
El medio millón de pesos que le robaron a Ferracioli en el Portal de la Patagonia puso una vez más en evidencia que todo estaba milimétricamente calculado. Conocían el horario de apertura de los portones del predio, que la puerta no contaba con alarma, que la pared era de placa de yeso y que detrás de ella estaba la caja fuerte con todo el dinero del fin de semana, sin contar que sabían de antemano que ningún camión de caudales pasaría a buscar lo recaudado.
¿Cómo manejaban semejantes detalles? La respuesta de los pesquisas es simple: “Los delataron”. A la hora de las sospechas, todas recaen sobre los empleados de Ferracioli y la empresa de seguridad que está a cargo del complejo comercial.
Por estas horas, la Policía neuquina tiene tres líneas de investigación, de las cuales pidieron reserva, aunque es sabido que se va a revisar el sistema de cámaras del Portal de la Patagonia para obtener alguna imagen develadora. “Al margen de eso, lo único que puedo decirte es que está orientada la investigación”, afirmó la fuente consultada por LM Neuquén.
Oficialmente, la Policía no habla de las investigaciones que tiene en curso: “No hay que avivar giles”, explicó un pesquisa bajo reserva, pero todos los hechos tienen similitudes que los obligan a pensar que se están vendiendo datos para dar los golpes claves.
Otro investigador agregó: “No creo que sea una sola banda, pero en los distintos hechos podrían repetirse algunos personajes, porque no sólo en Neuquén han robado, del otro lado del puente también han dado sendos golpes”, resumió el informante (ver aparte).
La estadística marca que en los últimos 10 meses se perpetraron a lo largo de la provincia 16 golpes de los denominados importantes, en los que se vieron afectadas distintas empresas, como cadenas de supermercados, estaciones de servicio, el Correo, Rapipagos, bodegas y distribuidores. Las modalidades variaron entre boqueteros, piratas del asfalto, golpes comando y violentas entraderas.
Todos los hechos contaron con un factor común: tenían datos certeros. Es por eso que las sospechas de los investigadores giran en torno a la venta de datos a los delincuentes a cambio de una parte del botín obtenido.
En alerta
Acipan, preocupada por los hechos
La Asociación de Comercio, Industria, Producción y Afines de Neuquén (ACIPAN) dispuso el estado de alerta por los robos constantes que vienen padeciendo sus asociados.
Carlos Algueró, vicepresidente de Acipan, dijo que “desde que se impuso el sistema de cuadrículas la situación mejoró muchísimo”, aunque admitió que la presencia de los móviles hizo “mutar” las modalidades delictivas en la capital neuquina.
“Un tipo que se moviliza a pie sabe que el patrullero da una vuelta a la cuadrícula (de 8 a 10 manzanas) y tarda 20 minutos en su recorrido. Y aprovecha ese tiempo para meterse a un comercio a robar”, apuntó. En ese sentido, dijo que el sistema de cuadrículas favorece a mecheras, pirañas y arrebatadores. Y consideró que un sistema ideal de patrullaje debería ser de tipo mixto, entre patrulleros y policías de a pie.
Del otro lado del puente sufren robos con muchas similitudes
El caso de la firma César Zanellato en Cipolletti sirve para reafirmar las sospechas de que los datos internos llegan de alguna forma a los delincuentes. En el galpón de Ruta 22 y Lisandro de la Torre de Cipolletti ingresaron dos veces por los techos. En la primera tuvieron que abortar el golpe y en la segunda se alzaron con una caja de seguridad de la que nunca se pudo saber su contenido.
La Policía rionegrina también apunta a delincuentes que trabajan en todo el Alto Valle. Aunque los investigadores no creen que se trataría de una sola banda.
Entre 2013 y octubre de 2014, los boqueteros cometieron 15 robos en Roca. El cambio de autoridades en la Unidad 3 -la del centro de la ciudad- y de políticas de prevención fueron fundamentales para bajar las estadísticas. En lo que va del año hubo tres casos frustrados.
“Logramos aceitar la prevención. Cuando suena una alarma en una empresa tardamos como mucho un minuto y medio. El último boquete fue en la rectificadora Cabarcos, de donde se llevaron la caja fuerte”, aseguró el comisario Cristian Martínez.
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