Ver este fin de semana pasado las fotografías en los diarios digitales reflejando el glamour del casamiento de Darío Cvitanich y Cecilia Bonelli, generó diferentes opiniones como ocurre siempre con la gente que por su profesión vive muy expuesto. Pero quienes somos de Baradero y conocemos a los protagonistas, no podemos hacer otra cosa que alegrarnos, porque sabemos del esfuerzo que hizo Darío y toda su familia para disfrutar hoy de una merecida y exitosa carrera futbolística.
Están sus hermanos Mauricio y Sebastián, quienes siempre lo apoyaron al igual que otros familiares. Está en el recuerdo su papá que no llegó a verlo debutar en primera y por supuesto esta María Rossiter, su mamá, esa mujer que cuando la plata no alcanzaba no dudo en salir a trabajar para arrimar un poco de dinero y poder criar a sus tres hijos.
María habló esta mañana con FM Diferente y BTI, sobre el casamiento de su hijo Darío: “Si bien yo ya tenía la experiencia porque también fue madrina cuando se casó Mauricio, porque para una madre es imposible discernir si un hijo es más famoso que otro, uno siente por dentro el cariño que siente por un hijo, entonces para mí la misma sensación que tuve con Mauricio la tuve con Darío”. Expresó María quien agregó, “Sí se vive diferente porque es otro nivel, otra clase de gente, pero para nosotros fue el Darío de siempre que se nos casó, así que nada, la verdad que todo muy lindo, un poco de nervios porque era gran una fiesta, una hermosa ceremonia”.
Con respecto a la ceremonia religiosa, nos contó que eligieron casarse con un sacerdote amigo de la familia de Chechu quien estuvo muy cerca de ellos cuando enfermó la mamá de Cecilia y lo hicieron en la iglesia mas grande por la cantidad de gente; “Se casaron en la Catedral porque era mucha gente, si bien primero permitieron entrar a la familia, los amigos y los invitados, porque cuando llegamos con Darío tuvieron que separarlo porque no lo dejaban llegar les pedían autógrafos, fotos y todo eso hasta que salió el padre y nos hicieron entrar y después todo bien”.
Sobre la fiesta, destacó la belleza del lugar y agradeció que todo salió mejor de lo pensado: “La fiesta fue en el Hotel Colonial, era en un salón bastante grande, el baile era en otro salón que estaba ambientado para tal fin. La recepción fue en un parque- que era un parque hermoso que inclusive el casamiento por civil lo hicieron ahí-estaba muy bien adornado y muy bien ambientado, todos los invitados nos han felicitado y la verdad que fue una noche soñada gracias a Dios comenzó y terminó todo muy bien”.
Para terminar la charla con María, quien hoy vive una etapa muy feliz de su vida, rodeada de amor, cariño y nietos, hizo referencia a esos momentos difíciles y de mucho sacrificio, con el fin de que todos entiendan que nada llega regalado del cielo y hay que pelear por los sueños; “Cuando Darío llegó a Banfield -él siempre lo cuenta- la institución pasaba por un mal momento, tenían arroz hervido para comer nada más y nosotros estábamos pasando con mi marido el peor momento que nos tocó y teníamos la plata justa, pero él, se conformaba así le des diez o veinte pesos, después lo juntaba con algo que le daba la tía, la abuela y así la luchó en un año muy difícil, entonces por eso muchas veces cuando vos estas en la mala nadie te mira y después cuando vos estas en la buena se te abren todas las puertas.
No todo en la vida siempre ha sido sencillo hubo que lucharla para llegar donde está. A él nada lo cambio, yo creo que el fútbol lo premió porque es un chico que tiene un corazón enorme- cualquiera lo puede decir- a él no le cambio nada y la lucho mucho para estar donde está porque se prohibió de todo, sí hasta cuando se casó el hermano no vino por no pedir- estaba haciendo la pretemporada- se cuidó y hasta hoy que tiene 30 años continua haciendo sacrificios.”
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