Para el abogado, “no hay vulneración de los derechos de los 1.700 electores” correspondientes a las mesas que fueron anuladas en las elecciones del 20 de marzo en Chubut, porque las influencias y presiones a las que estarían expuestos “podría violarles la voluntad de expresión”. Recordó que en Estados Unidos, en el año 2000, también se rechazaron las complementarias “porque consideraron que había que respetar la decisión de la mayoría del electorado”.
Además, “hubo pocos casos planteados en la Argentina y la jurisprudencia siempre tendió a preservar lo que originariamente manifestaron los electores. La Cámara Nacional Electoral ha considerado que siempre debe aplicarse un criterio restrictivo de la voluntad de los demás electores”, argumentó Sabsay en diálogo con Diario Patagónico.
“Los fallos de la Cámara Electoral dicen que siempre debe primar la presunción de validez de los comicios”, señaló. Y graficó el peligro que pesaría sobre los ciudadanos que tendrían que volver a sufragar en elecciones complementarias, porque podrían ser objeto de presiones o de condicionamientos.
“Lo dice la Cámara Electoral, citando al Pacto de San José de Costa Rica, que los estados deben garantizar la libre expresión de los electores. Y el conocimiento que tendrían los electores sobre el resultado de la primera elección, podría condicionar su voto en la segunda elección en esas mesas anuladas”, afirmó.
ANTECEDENTES
En el mismo sentido, expuso un ejemplo de 2008 en Jujuy, cuando “frente a un pedido extemporáneo de los fiscales se demostró que habían firmado el acta sin hacer el reclamo (en el momento en que habían debido hacerlo), por lo tanto era una urna válida (aquella sobre la que se presentó el reclamo tardío). Con ese criterio (de considerar extemporáneo cualquier reclamo, luego de que los fiscales firmaran inicialmente sin objeciones), no se hubiera anulado ninguna urna en Chubut”, comparó.
Otro caso para comparar con Chubut, señaló, es el de Estados Unidos en 2000, cuando las irregularidades en el estado de Florida influyeron en que durante semanas no se pudiera conocer quién era el presidente de ese país. La diferencia entre George Bush hijo (republicanos) y Al Gore (demócratas) era de apenas 200 votos.
“En EE.UU., con un electorado de 200 millones de personas, no hubo elecciones complementarias en Florida porque consideraron que había que respetar la decisión de la mayoría del electorado que ya se había expresado”, dimensionó Sabsay.
Para constitucionalista, “no hay vulneración de los derechos de los 1.700 electores de las urnas anuladas. Según la jurisprudencia existente, las influencias y presiones podrían violarles la voluntad de expresión”.
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