En diálogo con EL SIGLO, el futuro vocal de la Corte dijo que desde ese espacio defenderá los intereses “de los justiciables y no a las corporaciones, ni a los grandes estudios jurídicos y empresas”. Asegura que no le incomodan las críticas por su cercanía a José Alperovich, a quien considera como “el mejor gobernador de los últimos 30 años”.
Una vez que la Legislatura apruebe su pliego (tal como se espera que sucederá en la sesión prevista para mañana), Posse se convertirá el tercer vocal de ese Tribunal (sobre un total de cinco) que llega al cargo a propuesta del gobernador José Alperovich en los últimos cuatro años, tras las designaciones de Antonio Estofán, en 2007, y Claudia Sbdar, en 2008.
Durante la gestión alperovista, el abogado, de 52 años, ocupó las secretarías de Gobierno, primero, y de Derechos Humanos, hasta septiembre de 2010, cuando fue propuesto por el titular del PE para el cargo de ombudsman, en reemplazo de Jorge García Mena.
Su pasado como estrecho colaborador y amigo personal de Alperovich, incluso desde antes de que éste se convierta en Gobernador, generó críticas y suspicacias desde el mismo momento en que se conoció su postulación.
Sin embargo, Posse sostiene que eso no es algo que le genere incomodidad y asegura que su actuación en la Corte responderá a "una visión de justicia independiente".
Convencido de que la sociedad necesita de "una Justicia más abierta" y "que esté más cerca de la gente", el futuro integrante de la Corte accedió a ser entrevistado por EL SIGLO y respondió a todas las preguntas.
-En lo personal y en en plano profesional ¿Cómo se siente sabiendo que está a un paso de convertirse en vocal del Máximo Tribunal de Justicia de Tucumán?
-Desde la perspectiva de todo abogado, llegar a la Corte es como un punto culmine en la carrera. En lo personal es una gran satisfacción. Hay dos cuestiones que debo resaltar: Por un lado, me honra la confianza que tiene en mí el gobernador José Alperovich, que en uso de atribuciones constitucionales, me propuso a la Cámara como nuevo vocal de la Corte. Y por otro, también me siento honrado por la confianza que me demostraron los legisladores durante la entrevista realizada la semana pasada y durante el proceso previo al tratamiento del pliego. Es que el Gobernador y los legisladores son los únicos representantes de la voluntad popular y la piedra basal de la democracia es el respeto por esa voluntad popular.
-¿Lo sorprendió haber sido elegido a los 52 años de edad para ocupar un cargo así?
-Hace más de 10 años, durante intervención federal a Tucumán, me ofrecieron ser camarista y lo rechace. Después, durante el gobierno de Ramón Ortega, volvieron a ofrecerme la misma posibilidad, y también creí que no era el momento. Ahora, cuando quizás uno no lo esperaba, pero se presentó esta oportunidad y voy a aprovecharla, con mucha responsabilidad. La Corte, como cabeza del Poder Judicial, es un órgano en el que hay que tener gran responsabilidad jurídica, porque interviene en causas que le son propias y en otras que llegan por vía de la apelación.
-¿Qué puede aportarle usted a la Justicia?
-Creo que puedo aportarle una gran visión de muchos años de haber caminado en los Tribunales ejerciendo mi profesión, también tuve la experiencia cercana de mi padre, que fue camarista. Mi visión apuntará al justiciable, que es la persona que recurre a la Justicia para encontrarle solución a los conflictos y en busca de respuesta a sus problemas y necesidades. A ellos hay que darle respuestas y defenderlos, no a las corporaciones ni a los grandes estudios jurídicos y empresas. También me siento muy identificado con los abogados de a pie, con aquellos que caminan incansablemente todos los días por los pasillos de Tribunales buscando y tramitando expedientes. Creo que a ellos también puedo hacer un aporte desde mi espacio.
-¿Qué cree que espera la gente de los jueces?
-La sociedad actual necesita de una Justicia más abierta. La Justicia tiene que estar más cerca de la gente, debe ser más rápida y expeditiva, para dar soluciones a los justiciables.
-¿Cómo debe ser la relación con los otros poderes?
-Considero que la Corte de Justicia es la cabeza de un poder que forma parte del Estado y que como tal no debe estar aislado de los otros poderes. La Corte cumple funciones políticas y muchos de sus fallos y decisiones tienen incidencias políticas.
-¿Lo incomodan las críticas hacia su designación debido a su cercanía con el Gobernador?
-Esto no me incomoda para nada. Soy colaborador de José Alperovich desde antes que ejerza el cargo de Gobernador y durante su gestión ocupé cargos muy importantes. Siempre dije que los tucumanos deberían entender que estamos en un proceso de transformación grande en la provincia gracias al Gobernador que tienen. Entiendo que se trata del mejor gobierno de los últimos 30 años en Tucumán y ojala el responsable de esta gran gestión, que hizo una innovación de la política y transformó a la provincia, pueda trasladar su capacidad a la Nación.
-Ahora, ¿No cree que esa afinidad que usted admite con Alperovich genere suspicacias respecto a su imparcialidad como miembro de la Corte?
-De ninguna manera, creo cuando uno tiene convicciones y la cabeza bien puesta, sabe el rol que le toca cumplir y que, por lo tanto, obrará en consecuencia. Creo que tendré una visión de justicia independiente, como lo es la actual Corte, que tiene pluralidad de criterio y no responde a ningún tipo de corporaciones. En lo personal fallaré conforme a mi criterio, mis perspectivas y mis convicciones, pero siempre ajustado a derecho.
-¿Qué mensaje le puede dar a los tucumanos?
-Que entre todos debemos hacer un aporte para mejorar al Estado en sus tres poderes. Esa será mi misión en la Corte: Buscar la manera de mejorar, de superar lo que se vino haciendo, como ya lo hice en los cargos que ocupé en el Poder Ejecutivo. Tenemos un gran futuro como provincia, pero hay que trabajar mucho con el tema de los recursos humanos. Considero que tenemos que ser más solidarios y pensar en los sectores más postergados, para incorporarlos definitivamente en la vida social, económica y política. v

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