El concejal de Nuevo Encuentro y referente de Martín Sabbatella en La Plata, Daniel Caferra, accedió a una entrevista con REALPOLITIK y habló de las estrategias políticas que tendrán que utilizar desde su espacio político para ser reconocidos como una fuerza afín al proyecto Cristina Fernández de Kirchner.
RP.- ¿Cómo ven al sabbatellismo en la provincia de Buenos Aires y particularmente en La Plata?
Nosotros lo vemos como lo que es, un espacio relativamente reciente que está creciendo, que acertó en lo que se propuso: aportar al histórico triunfo de Cristina y mostrar que hay otra alternativa en la provincia que no sea Scioli.
Creo que el fogoneo intenso de los medios opositores -fuego granado contra Madres y Zaffaroni, inflación, y expectativas de Duhalde, de Narváez- consiguió el efecto contrario, aunque al ganador. El voto a Cristina es paradójico, pero es también defensivo. Que no achiquen las diferencias estos opositores, que no debiliten a Cristina, porque el rumbo está bien marcado.
En ese contexto, fue más fuerte lo que parecía un voto ortodoxo. Scioli recibió mucho caudal de allí. Es posible que la demostrada impotencia de la oposición relaje un poco esto y dé más espacio a quienes apoyamos totalmente al proyecto nacional. Pero llamamos la atención de las diferencias con Scioli y con tantos intendentes del conurbano o con Bruera.
RP.- ¿Y cómo piensan recuperar las adhesiones a su fuerza política?
Sin dudas que hay que extremar la efectividad de un discurso identificador, diferente al que se ha usado. Contamos con muchos menos recursos comunicacionales, de campaña. Etapas en que Martín aparece en los medios, sube la gente que se identifica con nuestra posición. Pero cuando nos cierran la cámara o la página, eso influye en la intención de voto. Igualmente, es un piso. Nos motiva más para redoblar la apuesta para octubre.
RP.- ¿Hay que atrapar el voto progresista?
A ver, una parte del progresismo en general se lo llevó Binner -más que Stolbizer- y de varios orígenes: UCR, nosotros, centroizquierda no K... Por fuera del kirchnerismo, fue el único que parece haber hecho, además de bastante buena elección, la base para crecer y consolidar un espacio propio. Digamos, el progresismo prolijo, el que tradicionalmente encarnan socialistas y un ala radical.
Bien, nosotros también perdimos votos hacia ese espacio y lo asumimos como un costo del apoyo a Cristina. Es decir, son costos lógicos de una buena decisión.
Muchos otros progresistas entienden que el proyecto nacional conducido por los Kirchner permitió dar vuelta el país, sacarlo del liberalismo, etcétera. Nos ubicamos allí junto con numerosísimas agrupaciones kirchneristas, con las que tenemos diálogo y actividades constantemente.
Tendremos que ser más contundentes en el trabajo en la provincia y en los municipios para que se entienda que Scioli no es quien representa este modelo nacional y popular


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