“Se han dado pasos gigantes, pero aún debemos avanzar en su concepción integral”

Al celebrar el Tedeum por la Patria en la Catedral Basílica, el obispo de la Diócesis de Santiago del Estero, monseñor Francisco Polti, destacó los grandes progresos en torno a los derechos de las personas, pero consideró que “aún debemos avanzar en su concepción integral”.
Polti destacó durante el oficio religioso que “es una verdad que no se puede discutir que a lo largo de estos años se han dado pasos gigantes en la promoción, respeto y defensa de los derechos humanos, pero aún debemos avanzar en su concepción integral, que abarque a la persona humana en todas sus dimensiones, desde la concepción hasta la muerte natural”.

En ese sentido, monseñor sostuvo que “principalmente habrá que superar un concepto erróneo de libertad que exalta de modo absoluto al individuo, haciendo que el hombre piense sólo en sí mismo, y en su bien personal, y lo lleve a olvidarse del prójimo y del servicio al Bien Común, que es el bien de todos”.

El religioso señaló que “sólo a través de un correcto concepto de libertad podremos superar el hiato que, en la actualidad, se da -en muchas ocasiones- entre la solemne afirmación de los derechos del hombre y su trágica negación en la práctica”.

En otro fragmento de su homilía, Polti recordó que en este año electoral, los obispos argentinos quisieron dedicarlo a la vida y de esta manera denominarlo el “Año de la Vida”. “La Iglesia de Cristo, desde su nacimiento, entiende su misión en el mundo como una celebración, un anuncio y un servicio a la vida; en continuidad con las enseñanzas de Jesús, sostenemos el valor de toda vida humana, la persona humana portadora de vida, es necesariamente fundamento, causa y fin de todas las instituciones sociales”.

Por último señaló que “un cristiano que apuesta por su Patria y deja su condición de simple habitante, no puede sostener una posición que promueva la cultura de la muerte, que sostenga la eliminación de la vida naciente o terminal enmascarándola bajo una forma de piedad humana; es decir una visión de la libertad muy individualista que acaba por ser la libertad de los más fuertes contra los débiles destinados a sucumbir”.

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