La rotura de un acueducto y las demoras en la reparación dejaron a ambas ciudades sin servicio.
En la madrugada de ayer se detectó una pérdida en el acueducto a unos 25 kilómetros de la copa del EPAS. Las dificultades aumentaron, ya que el lugar en donde se registró la pérdida es de difícil acceso para las máquinas porque el suelo es arcilloso.
La situación empeoró ya que después de la pérdida una de las bocas sufrió una rotura, pero los empleados confiaron en que para la madrugada de hoy se iban a solucionar los dos problemas.
Clases, a medias
Por la falta de agua muchas fueron las instituciones educativas que suspendieron las clases en el turno tarde. Algunas escuelas que cuentan con cisternas de importantes tamaños pudieron dar curso normal al dictado de clases gracias a los reservorios.
El acueducto que parte desde la meseta Buena Esperanza tiene un largo de 32 kilómetros. Este ducto sufrió diversas roturas por lo que un tramo fue cambiado. Aún queda un recorrido de 17 kilómetros que tiene que ser remplazado, ya que en los últimos dos años viene causando inconvenientes importantes en el abastecimiento.
Según datos del EPAS, en 2012 se produjo como mínimo, una rotura por mes.
En este año la situación no fue tan grave, ya que en las temporadas de otoño e invierno el acueducto no sufrió tantas roturas ni filtraciones como en el mismo periodo del año pasado. Pero la situación fue distinta en el verano, donde ambas ciudades estuvieron varios días sin agua por inconvenientes con el acueducto y por la turbidez del río Neuquén.
Se espera que con la inauguración del acueducto de los barriales -el 22 de octubre- los problemas de abastecimiento sean reducidos, ya que ambas ciudades se beneficiarán con un importante caudal de agua proveniente del lago Los Barreales.
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