Lo confirmaron a Democracia autoridades de la institución. Habrá un refuerzo durante la entrada y salida del turno noche. En la cuadra de Cabrera, entre Vuelta de Obligado y Chilavert, sólo hay una luminaria y la oscuridad configura un escenario inseguro.
A una semana del fallecimiento de la alumna de 17 años, que cursaba el primer año del secundario de adultos, el clima en las inmediaciones del establecimiento, situado en Cabrera y Vuelta de Obligado, se vio enrarecido por la presencia policial y las cámaras de televisión. El comentario en torno al crimen de Naira era obligado entre los chicos que entraban y salían de los tres turnos.
Dentro de la institución, hubo una presencia constante de integrantes de equipos de orientación educativa, psicólogos y funcionarios, entre ellos el Director de Asistencia a la Víctima, Andrés Rosa, que continuaron con las charlas y los grupos de contención para abordar las inquietudes luego del episodio que terminó con el fallecimiento de Cofreces.
Esas actividades arrancaron el miércoles de la semana pasada cuando se retomaron las clases tras dos días de duelo. La directora de la institución Nancy Iglesias, aclaró ante la consulta de los medios que ayer la actividad se inició como todos los días y no hubo un minuto de silencio, ya que había sido realizado durante aquella jornada.
Iglesias fue quien la semana pasada reveló, en diálogo con Democracia, que la “pelea comenzó en una bailanta”, el sábado anterior a la agresión.
La docente narró que, como todos los días, ayer se hizo el saludo a la bandera y no hubo un minuto de silencio, ya que se había realizado el miércoles pasado cuando la escuela abrió sus puertas pero pocos alumnos se presentaron.
“Se está trabajando con los psicólogos de la institución” todo lo vinculado a la muerte de Naira y explicó que desde hace dos años se encara el tema de la violencia escolar a través de talleres y proyectos socioeducativos.
“Los chicos no quieren violencia, no tienen problemas de conducta grave adentro de la escuela”, indicó.
“En cada clase, los profesores nos hablaron de lo que pasó y de la violencia, que hay que arreglar las cosas hablando”, dijo, en la puerta de la escuela un chico que salía de cursar el turno de la tarde.
En diálogo con Democracia, Héctor Delcassé, el subdirector que intervino durante la agresión a Naira dijo que la jornada de trabajo estaba orientada a “enseñarles a los chicos el valor por la vida, que no lo tienen” y “a no pelearse por cualquier cosa, y que hay cosas más importantes por las que hay que preocuparse”.
El funcionario sostuvo que la policía permanecerá durante todo el año, con un refuerzo especial en la entrada y la salida del turno noche. Recordó que una situación parecía les había tocado hace algunos años atrás cuando por los robos que sufrían los estudiantes y el personal a la salida, también contaron con un uniformado de consigna.
A oscuras
Uno de los problemas del establecimiento es la poca iluminación con la que cuenta la cuadra donde está situado, en Cabrera a igual distancia de las esquinas con Vuelta de Obligado y Chilavert, entre los barrios “Ferroviario” y “Uocra”. Tan sólo un farol que cuelga de un cable en medio de la calle alumbra la entrada al establecimiento y las luminarias más cercanas se encuentran recién en las cuadras siguientes, a unos 50 metros de distancia.
En medio de esa oscuridad y a mitad de camino entre la escuela y la esquina de Vuelta de Obligado fue donde sufrió la mortal agresión Naira.
Frente al establecimiento tampoco hay casas, sino canchas de tenis del Club Rivadavia, que anoche se encontraban a oscuras, y a los costados se sitúan los patios de la secundaria 5 y de la primaria 40, que terminan de configurar una desolación absoluta.
La investigación
Por el crimen de Naira Cofreces permanecen detenidas las hermanas Anabela y María Rosa Medero, de 22 y 29 años respectivamente, y una adolescente de 16, con prisión preventiva. Ésta última, junto a la más joven de las Medero, cursaban el primer año del secundario de adultos nocturno, pero en otra división.
Las tres están imputadas bajo “homicidio calificado por concurso de premeditación y participación de dos o más personas”, aunque en el caso de las mayores, la calificación es doble “por la participación de una menor”.
Para el fiscal del fuero juvenil José Alvite Galante, la investigación estaría cerrada en ese círculo de tres personas, aunque el sábado pasado, durante una manifestación por justicia de víctimas de la violencia en Junín, Ezequiel, hermano de Naira Cofreces, dijo a Democracia no estar del todo conforme ya que según él “a Naira le pegaron entre cinco y seis chicas, de un grupo de diez o doce personas que fueron a buscarla”, afirmó.
En línea con esta hipótesis, un testigo presencial del hecho que declaró en la causa, afirmó a este diario que “eran muchos chicos, pero no pude identificar quiénes más pegaban y quiénes sólo miraban”. Aunque destacó que salvo las autoridades de la escuela, nadie intentó frenar a las agresoras.
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