La cabecera del estado brasileño de Paraná, además de haber sido una de las sedes del Mundial 2014, es la urbanización que la Capital provincial siempre miró por sus avances en materia de transporte público, reciclado y educación ambiental, entre otros aspectos.
Curitiba-especial. Parece ajeno a la Copa del Mundo y casi no parece Brasil. Curitiba, capital del estado de Paraná, presenta una orografía urbana que contrasta con las anteriores sedes visitadas, incluso desde lo cultural. En esta ciudad, donde se disputaron cinco partidos del Mundial, como Argelia-Rusia definiendo el Grupo H, se destaca la limpieza, la comodidad, la tranquilidad y la paciencia. A diferencia de otras ciudades, por ejemplo, en Curitiba no se debe sufrir el sonido de las bocinas de los autos, ya que es una práctica infrecuente entre los conductores.
Sin embargo, el modelo de transporte público sigue siendo uno de los puntos más destacados de esta ciudad, aspecto que la ubica como una referencia mundial en esa materia. De hecho, Curitiba fue siempre una ciudad espejo para Córdoba, una de las principales metrópolis que miraron varios de los intendentes que pasaron por el Palacio 6 de Julio. Rubén Martí, Germán Kammerath y hasta Daniel Giacomino visitaron en persona la capital del estado de Paraná para conocer e intentar replicar luego los adelantos en materia de transporte, reciclado y educación ambiental, entre otros aspectos. Curitiba también fue una de las primeras ciudades del mundo en implementar con gran éxito el sistema de autobús de tránsito rápido (Bus Rapid Transit en inglés, BRT), algo similar a lo que en Córdoba el intendente Ramón Mestre construye como “Sólo Bus”.
Justamente, cuando uno utiliza el servicio de transporte o puede apreciar los centros especiales y las paradas, entiende en parte la obsesión de los políticos cordobeses para intentar replicar algo de lo que esta ciudad es.
Aunque no son tan anchas las calles, los colectivos circulan sin inconvenientes (ya dijimos que la bocina no se utiliza) y pocas veces hay congestionamientos, según nos cuentan los residentes que pudimos interpelar. Por 12 reales (55 pesos) un bus traslada del aeropuerto a la ciudad, mientras que los habituales recorridos por las líneas locales cuesta 2.70 reales (12 pesos). Y en las avenidas principales, pueden apreciarse micros con estructura casi de subtes, con tres vagones unidos por dos fuelles, que sin adelantarse a ningún coche, siempre llegan a destino con puntualidad. Vale 4 reales, son más elevados en precio pero con la diferencia de que hay garantías de eficiencia.
Por otro lado, la limpieza parece ser compromiso de cada uno de los 1.750 mil habitantes que viven aquí. Los edificios son similares a los de Córdoba, y parte de la urbanización se la deben al arquitecto Oscar Niemeyer, también autor intelectual y material de Brasilia, la ciudad administrativa de Belo Horizonte, entre otros monumentos de cemento. Y tiene su museo personal, con todas sus obras, en Curitiba.
En todas las conglomeraciones urbanas es muy común ver a indigentes durmiendo en la calle, y terminales de ómnibus. Curitiba parece ser la excepción.


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