Se trata de Juan José Manzano (45), cura párroco en General Mosconi y quien conducía el vehículo.
El accidente ocurrió el jueves a las 20.30 sobre la ruta provincial 34, a seis kilómetros del acceso a Embarcación.
El sacerdote había partido en una Toyota Hilux gris, propiedad de su familia, desde General Mosconi y se dirigía a la ciudad de Orán para visitar a sus parientes, como suele hacerlo semanalmente.
Minutos antes había caído una intensa lluvia y en un tramo de la ruta, la camioneta atravesó un badén con agua, lo que provocó que el cura perdiera el control del vehículo y este volcara y diera tres vueltas para quedar ubicado sobre la banquina derecha, en medio de matorrales, con las ruedas hacia arriba.
Con los impactos, la puerta del conductor se abrió y el sacerdote, quien llevaba puesto el cinturón de seguridad, pudo salir de la camioneta por sus propios medios.
En ese instante intentó buscar su celular para hacer una llamada pero no lo encontró.
Seguidamente, un hombre residente en Pichanal y quien conocía a Manzano, pasó ocasionalmente por la ruta y lo auxilió. Inmediatamente se comunicó por teléfono con el hermano del cura.
Manzano fue trasladado al hospital de Embarcación, donde un médico de apellido Farfán dispuso el traslado al hospital San Vicente de Paul de la ciudad de Orán para la realización de una tomografía computada.
Sufrió politraumatismos en la cabeza y una herida cortante en el antebrazo, que no revisten gravedad, por lo que quedó internado en observación.
Una vez en el hospital el cura le pidió el celular a un policía para mandar un mensaje de texto a su hermano.“Estoy bien, en el hospital de Embarcación. Soy Juanjo”, decía el mensaje.
Su alta es inminente en las próximas horas, aunque al cierre de esta edición todavía debían practicarle algunos análisis de rigor. Deberá usar cuello ortopédico.
Muy conocido
La noticia sobre el vuelco protagonizado por el cura movilizó al norte provincial, ya que el padre es muy conocido por sus actividades como vicario de la diócesis de Orán y también capellán del regimiento de Monte 28 del Ejército, en Tartagal.
Los daños de la camioneta fueron totales, ya que el techo quedó totalmente aplanado en el sector del conductor y en la parte posterior.
Los Bomberos explicaron que “al no chocar contra nada, los airbags no se activaron. La camioneta giró tres veces y si no hubiese llevado puesto el cinturón, salía despedido. Todos los vidrios se rompieron. Fue un milagro que la puerta se abra; sino también podría haber quedado atrapado y dentro de la cabina había bastante agua, lo que podría haber provocado un ahogamiento” detallaron.
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