Se llama Mauro y tiene 32 años. Ama el fútbol y el carnaval.
El cura brasileño Mauro María Henrique Cantanhede Ferreira, amante del fútbol y el carnaval, se ordenó en la parroquia San Roque hace un año y desde entonces le aporta un toque más desestructurado y alegre a las misas bahienses.
"A veces te miran como diciendo ‘A este le patina’ o ‘Le faltan jugadores’, pero uno no tiene que dar bolilla. Brasil es un país conocido por la alegría... por eso yo soy serio", bromea el sacerdote, que nació en Belém hace 32 años y se declara hincha de Palmeiras, Botafogo y Clube do Remo en su país y de Boca y Olimpo acá.
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