Para el director del museo jesuítico de Jesús María, su primer recuerdo del ahora papa Francisco no es muy agradable.
Según Lenarduzzi, Bergoglio se encargó de seleccionar piezas realmente valiosas, entre ellas, dos telas cuzqueñas, un altar jesuítico y una escultura de San Francisco Javier. En total, partieron a San Miguel más de 30 objetos.
El actual director del museo admitió que para él nunca resultó un recuerdo agradable.
“Mi opinión sobre Bergoglio cambió desde entonces, claro. Es que no podía ver para nada con simpatía a este hombre que se había llevado objetos valiosos de nuestro museo. Entonces, él era delgado, muy alto, lo recuerdo extremadamente formal y muy correcto. Han pasado como 30 años desde eso. Después, al hablar con personas que lo han conocido bien en Buenos Aires, se me fue despertando un afecto que, sinceramente, por aquel episodio, no pensé que iba a sentir por él. Hoy le tengo tanta confianza en su nuevo rol, que espero que no nos defraude”, manifestó Lenarduzzi.

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