Si se cumpliese con la Carta Magna, debería haber 1.300 bancas

Si se cumpliese a rajatabla la disposición constitucional de asignar un diputado nacional cada 33.000 habitantes, la Cámara Baja debería estar integrada por 1.100 representantes y Tucumán elegiría 41 legisladores. El cálculo fue realizado por el experto en sistemas electorales Diego Reynoso, quien proyectó los guarismos del censo nacional de 2001. Pero con el nuevo relevamiento poblacional previsto para el miércoles 27, se podría elevar la composición ideal de Diputados a más de 1.300 diputados.
La cifra dista mucho de la actual cantidad total de diputados, con 257 integrantes, de los cuales nueve son aportados por Tucumán. Pero la política señala que no hay posibilidades ciertas y reales de revertir esta situación e incrementar las bancas a criterio del docente de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso).

"Aumentar escaños es inviable por la valoración que la opinión pública tiene sobre la política; la sociedad no ve a los dirigentes como sus representantes genuinos y cualquier propuesta de cambio puede ser leída como más costo político, más reparto y más deslegitimación. Además, llevaría a disminuir el número actual de electores por diputado", remarcó el coordinador del programa de Instituciones Políticas y Gobernabilidad Democrática de Flacso. Destacó también que el actual número es el adecuado tanto en términos de objetivos políticos como de interés de la sociedad.

Reynoso explicó que para determinar la cantidad óptima de representantes parlamentarios se aplica la Ley del Cubo: consiste en sacar la raíz cúbica de la población expresada en miles (no en millones), cuyo resultado es cercano a la composición de la actual Cámara de Diputados. "Esta operación surgió de comparar todos los países; la tendencia se respeta en la mayoría", explicó en la entrevista realizada con LA GACETA, que se desarrolló como sigue.

- ¿Hay distorsiones en la distribución de bancas nacionales?

- La actual distribución es inconstitucional porque no se cumple con el artículo 45 de la Carta Magna. Pero aún si congelamos las bancas en 257 y se aplica un cociente electoral proporcional y parejo en todas las provincias según su población, la cuestión ya sería diferente: a Tucumán le correspondería un diputado más (diez en vez de nueve) porque todas las grandes provincias fueron perjudicadas por los decretos ley de 1983, de Reynaldo Bignone, que fijó un mínimo de cinco escaños para los distritos más chicos y con menos habitantes. La única excepción entre las grandes es la Capital Federal, que perdió población desde entonces y hoy estaría eligiendo cinco legisladores más de lo que debería tener.

- ¿Qué implica la decisión política adoptada hace 27 años?

- Hay una sobrerrepresentación distrital en el país, lo cual es muy extraño porque los países desarrollados no tienen tanta concentración poblacional como la Argentina. Nosotros concentramos tanto recursos como representación. Se vienen agregando diputados por provincia desde la Convención Constituyente de 1957, pero si tenemos un Senado equilibrado con tres miembros por distrito, no tiene sentido seguir introduciendo cambios. Al contrario, deberíamos tener menos diputados.

- ¿Incidirán los resultados del Censo 2010 en la política?

- El nuevo censo evidenciará los cambios demográficos pero no hay voluntad política para llevar adelante ninguna reforma, porque quienes deben impulsarla son los representantes actuales en el Congreso y nunca votarían en contra de su actual representación y cantidad. Se buscó consenso para cierta corrección y hasta me dieron la razón en algunas rondas de consulta, pero lo consideraron imposible de aplicar. Hasta tanto, los investigadores seguiremos haciendo cuentas sobre cómo debería ser, pero seguirá siendo intocable.

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