El acontecimiento tuvo lugar el sábado 10 de junio de 1978, durante el Mundial de Argentina, en el estadio José María Minella. Como en la década del 70 la TV color aún no estaba masificada, la FIFA dispuso que para el último partido de la Zona A, ambos equipos cambiaran su camiseta para que no sea confundida. Para salir del paso, los franceses pidieron prestadas unas camisetas al club más cercano.
Por el Grupo A, los húngaros habían perdido en el debut 2-1 con el equipo de Menotti y 3-1 con Italia. Por su parte, el equipo galo también venía de sufrir dos derrotas. Una por 2-1 con Italia en Mar del Plata y otra por el mismo marcador en el Monumental, ante Argentina.
El 10 de junio de 1978 la atención estaba centrada en lo que iba a pasar por la noche con Argentina- Italia, a orillas del Río de la Plata. Hoy, a tres décadas y media después, el recuerdo más fuerte le pertenece a ese Francia- Hungría que jugaron por cumplir en Mar del Plata.
Como en la década del ´70 la TV color aún no estaba masificada, la FIFA dispuso que para el último partido de la Zona A, Hungría debía cambiar su camiseta roja por una blanca, mientras que los franceses podían salir a jugar con la tradicional camiseta azul.
Pero una confusión en los vestuarios llevó a los dos equipos a salir al campo de juego vestidos de blanco. frente a este problema, los auxiliares de la FIFA y el árbitro brasileño Arnaldo David Cezar Coelho salieron a pedir ayuda a los organizadores.
Para salir del paso, los franceses le pidieron prestada una camiseta al club más cercano al estadio mundialista. Fue entonces cuando un colaborador le acercó al plantel galo las camisetas del club Kimberley de Mar del Plata.
Kimberley entonces no sólo quedó en la historia del fútbol argentino por haber jugado seis campeonatos Nacionales (1970, 1971, 1973, 1979, 1983, 1984), los dos primeros con inolvidables palizas a Independiente y San Lorenzo, sino porque su camiseta apareció en una Copa del Mundo.
De esta forma, Francia venció 3-1 a Hungría utilizando la camiseta del equipo de Mar del Plata, recientemente ascendido al Torneo Argentino B. El acontecimiento representa un hecho histórico para los fanáticos del fútbol y un orgullo para los hinchas marplatenses.
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