Una multitud muy abrigada participó de la fiesta. A la madrugada, hubo música y choris masivos.
Sin embargo, eso poco importó a la multitud de estudiantes y militantes que ayer a la siesta se dieron cita en la Ciudad Universitaria para la celebración por los cuatro siglos de la Casa de Trejo.
Los primeros asistentes comenzaron a llegar pasado el mediodía, para disfrutar del locro comunitario, y de paso ocupar los lugares más cercanos al escenario donde horas después hablaría la presidenta Cristina Fernandez. Cerca de las 17, la avenida Haya de la Torre estaba atiborrada de militantes y curiosos.
“Nosotros vinimos a las 16,30 para estar cerca; somos de la agrupación La Bisagra y también de la Camilo Cienfuegos”, contó a Día a Día Martín Cabrera, dirigente estudiantil de la Escuela de Artes que no paraba de agitar banderas y entonar cánticos de apoyo al gobierno y la universidad pública.
“Nosotros no vinimos por el discurso; vinimos por Fito Páez”, aclaraban Sergio Lusi y su novia, algo más lejos del escenario.
Uno y otros debieron ser pacientes y esperar un poco más el inicio del acto. Para esquivar el frío apelaron a todo: saltaron, matearon y hasta comieron choripanes y cafés, vendidos a discreción. ¡Si hasta vendían fernet con coca, a 40 pesos el vaso!
Con la caída del sol, llegó el inicio de la ceremonia. Habló el rector, luego la presi y El Choque Urbano con sus tambores empezó poner ritmo a la fiesta. Luego, le tocó a Fito, que subió al escenario, “gambeteando” músicos cordobeses –Caligaris y Vivi Pozzebón– que quedaron para el final.
Mientras tanto, en el Comedor Universitario los choris estaban ya en el fuego para un festejo más intimo, con dirigentes estudiantiles, docentes y trabajadores de la universidad más antigua del país.
Queja. Marcha contra la L.E.S. Contra la Ley de Educación Superior, y la llegada de Monsanto, un grupo protestó cerca del escenario.
Como Agustín, Benja pidió foto. “Cristina quiero una foto con usted: me llamo Benja y tengo dos años”, decía la pancarta que Alejandra Jaime y su hijo sostuvieron toda la tarde cerca del escenario.
“Siempre vamos a los actos; somos militantes. El milita desde la panza”, contó la mamá del pequeño. Casi al finalizar el acto, la presidenta vio el cartel y se apresuró a besar al niño, que volvió a su Rio Tercero con la foto esperada.

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