Por: Ricardo RoaNo fue una buena semana para Pepe Mujica. El candidato a presidente por el Frente Amplio visitó a Cristina Kirchner justo cuando el gobierno arremetía contra Botnia en el tribunal de La Haya. Pelotazo en contra en Uruguay. Y se conoció en un libro lo mal que piensa de los argentinos, de Menem, los K y los radicales. Escándalo en las dos orillas. Cartón lleno.Dijo que en la Argentina tenemos reacciones histéricas y paranoicas y que aquí "la institucionalidad vale un carajo". A Menem lo llamó "mafioso y ladrón" y a los radicales "nabos".
Ayer, la Presidenta le mandó a decir "que no se preocupe por nada" (Según Mujica, Cristina les quitó relevancia a sus polémicos dichos). Pero a Mujica no le preocupa lo que diga Cristina Kirchner sino el efecto piantavotos que los K tienen en su país. Y que a un mes de las elecciones, cuando más necesita seducir votantes ajenos, esta incontinencia verbal también sea aprovechada por los adversarios: ya lo están haciendo. "Ellos están acostumbrados a estas borrascas", dijo Mujica. No quedó claro si hablaba de los argentinos o de los Kirchner. Para el caso es lo mismo: el Gobierno nos ha acostumbrado a vivir una borrasca permanente.



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