Admiten que las lluvias vienen acompañando a los productores del departamento, a diferencia de lo que ocurre en la zona núcleo del país, donde la seca se extiende y complica ya el desarrollo de las plantas.
Las últimas lluvias caídas ayer fueron clave para el desarrollo de las plantaciones de maíz y más aún para las de soja, ambas en proceso de floración. Pero, además, el pronóstico del Servicio Meteorológico Nacional adelanta que para hoy podría haber nuevas tormentas en la región. Algo similar también se espera para mañana por la mañana.
De este modo, y aunque diciembre cerró con unos 50 milímetros por debajo de lo normal, los productores admiten que esta campaña viene mucho mejor que la anterior, donde la seca se había instalado con fuerza y terminó provocando rindes que en algunos casos no alcanzaron ni siquiera a compensar los costos de producción. En el resto del país, las precipitaciones fueron las esperadas y la cosecha terminó con cifras récord.
Pero este año la situación aparece a la inversa. Salvo las excepciones del norte santafesino, el departamento de Río Cuarto y algunas localidades del Este provincial, el resto de la zona central de la producción nacional se encuentra bajo los efectos de La Niña.
Por eso ayer especialistas de los Consorcios Regionales de Experimentación Agrícola (Crea), aseguraron que la zona núcleo se encuentra en “alerta naranja” por la seca. “Hay grandes temores de que se repita un panorama climático similar al de la campaña 2008/9, que provocó muy bajos rindes y fuertes quebrantos a los productores de soja y maíz”, señalaron en un comunicado.
“La anormalidad climática actual se da en la zona núcleo, la más productiva del país, donde nadie esperaba rindes de soja de cinco quintales por hectárea y, sin embargo, se observaron en el ciclo 2008/9. Estos resultados podrían repetirse en el ejercicio 2010/11 si sigue sin llover”, vaticinó Juan Balbín, vicepresidente del Movimiento CREA.
Con respecto a las consecuencias que esto puede provocar si se acentúa, Balbín señaló que “las anormalidades climáticas que estamos viviendo traen una perspectiva de nuevos precios de las materias primas y un horizonte muy complicado para la alimentación del mundo y para los agricultores”, adviertió.
Sin embargo, el panorama descripto por el especialista de CREA dista mucho de lo que viven este año los productores locales.
José Marcelino, del Inta Río Cuarto, señaló que “en términos generales lo que ocurre en la zona es un desarrollo aceptable de los cultivos con acompañamiento de precipitaciones. Sí está un poco más complicada la situación en la zona de Huinca”, remarcó.
Para el titular del Inta local, “nos tocaron muchos días de calor y sin lluvia durante la floración del maíz, que es un momento crítico para la planta. Pero, sin dudas, aquí el panorama es mucho mejor que el del año pasado”, explicó.
Con respecto a la soja, Marcelino señaló que las lluvias de ayer y las que se esperan en estos días “agarran a los cultivos en un buen momento porque están en floración”, y agregó: “Ese período en la soja es mucho más amplio y, por lo tanto, es menos crítico que el caso del maíz”.
Los rindes
58
Quintales por hectárea de maíz se extraen en promedio en el departamento Río Cuarto. El año pasado, con la sequía, muchos no llegaron ni siquiera al 50%.
20
Quintales de soja por hectárea se producen en promedio en los campos de la región. En el Este y Noreste provincial esa cifra puede rozar los 60 quintales.
El mal momento de algunos que termina beneficiando a otros
Las previsiones sobre los rindes que hasta no hace mucho anticipaban casi 26 millones de toneladas de maíz para la actual campaña y unos 50 millones de toneladas de soja pasaron ahora a 23 millones y 47,5 respectivamente. El motivo: el efecto de La Niña en el centro del país, la zona más rica y de mayor aporte a la cosecha nacional.
Los datos, que rápidamente fueron captados por los operadores mundiales, ya comenzaron a tener su impacto en los precios. Es que las cotizaciones de los cereales tienen directa vinculación con la oferta y la demanda. Cuando la disponibilidad comienza a recortarse, los precios suben, igual que cuando crece la demanda.
Por eso en estos momentos en que los compradores no reducen sus compras y el factor climático anticipa dificultades para las cosechas, los valores toman nuevamente envión. A eso se suma el fuerte frío de Estados Unidos y las inundaciones de Australia.
En ese marco, la situación de los productores del departamento Río Cuarto aparece como doblemente beneficiosa. Por un lado, permanecen al margen de los efectos de La Niña en lo climático, pero mientras tanto ven cómo los precios de los cereales y oleaginosas siguen en alza por las proyectadas pérdidas de la zona núcleo.
El factor climático se dio en esta campaña a la inversa. En la anterior, los productores locales padecieron los efectos de la sequía, con rindes insignificantes, mientras el país se encaminaba hacia una nueva cosecha récord.
Pero esta vez los precios son diferentes y las expectativas también.
A su vez, el peso del campo en la economía regional y de la ciudad en particular anticipa otra vez buenos excedentes agropecuarios en circulación. Por eso, al mal momento de algunas regiones le corresponde la contracara local, no sólo de los productores.
G.D.
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