"Si un culpable sale libre no es por garantismo, es que se investigó mal"

"Si un culpable sale libre no es por garantismo, es que se investigó mal"
Los cambios generados por el nuevo sistema de juicio penal en Santa Fe importaran un accionar policial enteramente distinto a la hora de intervenir en la investigación de un delito. Y ello requiere una formación específica hacia los empleados de la fuerza. El ministro de Justicia Héctor Superti abrió un curso con una exposición que resume esos cambios, donde tuvo como auditorio a los máximos jefes de las regionales provinciales.
Como en las películas, desde el estrado en la sala de un juicio, los policías santafesinos tendrán que sentarse a explicar cómo juntaron las pruebas con las que el fiscal acusa en el juicio por un delito. "El día de mañana en una audiencia oral las actas preventivas van a ser útiles en la medida en que estén completas. Las actas tienen el relato del policía que intervino en un primer momento en el hecho. Y si el policía, interrogado por las partes en la audiencia, agrega datos importantes que en el acta inicial no figuran, lo primero que va a hacer el fiscal es ponerlos a la luz. Si son tan importantes esos datos para decirlos en la audiencia, ¿por qué no lo fueron cuando se labró el acta?", dijo Superti ante un auditorio repleto de jefes policiales en la ciudad de Santa Fe.

Los investigadores deberán aprender cómo se habla y expone en un juicio oral en el que serán interrogados por el fiscal pero también por el abogado defensor buscando desacreditar tanto las pruebas reunidas como lo que allí digan. Más importante que cómo se escribe lo que se investigó resultará cómo se explican los indicios o las pruebas halladas y cómo éstas involucran al inculpado.

"El objetivo es llevar al tribunal la mayor cantidad de información y de la mejor calidad. Porque si esto se logra el Tribunal va a poder devolver a través de una sentencia de la mejor calidad. Hacia adentro del juicio tiene la ventaja de que las pruebas llegan directamente al tribunal y permite cumplir con un mandato republicano de la publicidad de los actos de gobierno. Juzgar es un acto de gobierno. Y esto tiene que ver, también, con el control popular de esos actos de gobierno. Basta recordar el caso María Soledad en Catamarca, en que fue necesario cambiar los jueces, tras los gestos inaceptables que tuvieron en público", dijo Superti.

El ministro explicó que en los juicios orales, los jueces son mucho más vulnerables que en una sala de una audiencia no publica. "Es una garantía de todos. Y es una prueba porque cuando un abogado, un funcionario policial o un fiscal se equivocan también lo hacen en público".

El fin del juzgado propio. "Los jueces dejarán de ser feudales con su despacho, sus empleados sus muebles, propios. En el nuevo sistema, los jueces trabajan por colegio. Esto significa que van a estar en una sala de jueces y quien se encargará de gerenciar es un administrador que por ley no puede ser abogado. Su tarea consistirá en que a la hora y en el lugar determinados se encuentren presentes todos los que tienen que estar para realizar las audiencias. En los lugares donde así funciona, al comienzo han tenido un índice de fracaso del 40 por ciento. De 100 audiencias fracasan 40. Luego se reduce a un 10 o 8 por ciento de fracaso, Este modo permite que se funcione sin necesidad de nombrar empleados todo el tiempo".

La rapidez del trámite. En Rosario a las audiencias de libertad -en las que se debe resolver si un detenido sale o queda preso mientras sigue la causa- llegarán unas 18 personas diarias por sala. "Supongamos 20 audiencias por día. Si tengo dos salas a media hora cada una son 5 horas. En Chile, donde ya tienen experiencia, las audiencias de libertad duran 15 minutos y en EE UU 2 a 3 minutos. Todo esto apunta a cambiar lo que conocíamos. Cuando uno dice que en dos horas de audiencias se puede manejar una ciudad de un millón de habitantes todo se comienza a ver de otro modo. Hay en el sistema viejo 640 mil causas que seguirán sustanciando los jueces actuales. Pero el nuevo sistema parte de cero y es más eficaz. Si la policía no mete la pata, si la cosas se hacen bien, no hay delincuente que salga. El problema, quizás, es que habrá más presos. Es mentira que con un sistema garantista los presos entran por una puerta y salen por la otra. El problema en Chile es la sobreabundancia de presos. Cuando un culpable sale en libertad no es por garantismo sino porque quien investigó lo hizo mal".

Derechos y garantías. Para la Constitución, juez es el que vela por la garantías que ella otorga a los ciudadanos pero para el Código Procesal Penal en retirada el juez es el inquisidor de testigos. Ambos jueces, el que investiga y el de garantías, se confundieron en una misma persona: el juez de instrucción que cumple simultáneamente ambas funciones en el sistema escrito. "Ese modelo de investigación a cargo de un juez de instrucción, en el que los fiscales cumplen un acompañamiento pasivo, la carga de la prueba la tenían los jueces. Todo gira en torno al juez por eso no hay garantías, dado que el mismo juez que investiga, es el tenía que cuidar la garantía en su propia investigación. Mas grave aun es que en algunos casos los jueces que investigan deben cuidar la garantía en su propia investigación son los que también dictan sentencia, como ocurre en el juzgado correccional".

Los roles. "El que investiga es el fiscal que puede hacer todo lo que quiera para cumplir esa función y tiene un solo límite: las garantías constitucionales. Y, cuando tiene que cercenar una garantía para la investigación, tiene que ir a pedir autorización al juez de garantía. Aquí está el cambio de roles. Ahora los jueces no son más los que investigan sino los que controlan que en la investigación de los fiscales se respeten las garantías. La función pasiva que antes tenía el fiscal ahora la tiene el juez".

Mayor agilidad. La oralidad no alcanza a todos los delitos, dijo Superti, porque eso demanda más estructura. Pero sí se la impuso para delitos graves. "Cuando lo planteamos la Corte nos dijo que se iba a llenar de juicios y le dijimos que no porque tenemos también el procedimiento abreviado. Insistieron en que el juicio abreviado no se iba a usar porque en el juicio escrito no lo usa nadie, dado que el abogado defensor está pensando las mil cosas que puede hacer para que prescriba la causa, y entonces necesita estirar los plazos. Pero con el juicio oral es otra cosa: los abogados empiezan a pensar que el abreviado es más fácil. En EE.UU. hay muy pocos juicios orales y muchísimos procedimientos abreviados, solamente llegan a juicio el 3 o 4 por ciento de las causas. El sistema oral estimula el procedimiento abreviado que nadie quería usar".

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