El empresario Javier Matus aseguró que la señal de aire cuenta con documentación que la habilita.
En comunicación con El Tribuno, se negó a mostrar la documentación que, asegura, lo "habilita". Tampoco señaló de qué juzgado proviene. Matus le exigió a El Tribuno que no utilizara esa conversación como fuente de información.
"Eligieron la vía legal por sobre la administrativa. Pero la parte interesada, en este caso el COMFER, sigue sin recibir documentación alguna que habilite a trasmitir por esa frecuencia", insistió ayer el delegado regional del organismo, Osvaldo Murúa.
"Hace 30 años que intento tener un canal de aire en Salta. Sería muy alentador para la ciudadanía conocer las vías por la que esta persona accedió a que lo habilitaran, así otros salteños podemos defender nuestro derecho a expresarnos", dijo en un tono irónico Daniel Casavilla, productor independiente, ex gerente de la señal Cable Express y ex gerente general de Deco TV. "Se pasó por alto a la Comisión Nacional de Comunicaciones (CNC) y eso es peligroso porque puede interferir la señal del aeropuerto, los móviles de seguridad y hasta los celulares". Según Casavilla, "esto sólo es posible con el amparo del Gobierno nacional, que entrega las licencias con el visto técnico de la CNC". "El COMFER determina los requisitos para una tarea tan importante. Por eso, por ejemplo, no se otorgan licencias a quienes tengan antecedentes penales" remató.
Pienso luego existo
Ayer me enteré de una cosa: no existo. Nunca lo había sospechado. Lo supe por la radio. Por algunos momentos me entró la duda. En una de esas era todo un sueño y yo en realidad era una almeja de laguna soñando que era un periodista. Pero no, a las almejas no les llega el aumento del gas, ni le cortan Internet por falta de pago.
"¿Existirá esta persona?", se preguntó al aire en FM Cielo Javier Matus, el empresario que responde por la señal de aire que se trasmite en Salta por canal 9 y que la máxima autoridad en la provincia del Comité Federal de Radiodifusión (COMFER) definió como "clandestina".
Descubrir que uno existe no es cosa de todos los días. Ante la posibilidad de no existir, de transformarse en vacío y en anti materia, uno tiene que tomar algunos recaudos. Por suerte, en mi caso, el espejo me devolvió la vida. Cogito ergo sum, pienso luego existo.
En esos momento de duda existencial recordé eso de "los muertos que tu matáis gozan de buena salud", pero a mí no me habían matado. Directamente había sido olvidado por la creación. Un escritor amigo, Dalmiro Sáenz, siempre me dice: "Lo contrario del amor no es el odio, sino la indiferencia". Esto es así, porque odiar a alguien es, al menos, aceptar que existe. Pero la indiferencia vuelve a las cosas invisibles, no da la oportunidad de existir.
Ya seguro de mi existencia escuchaba el insulto a lo Chilavert que retumbaba en la radio: "No existís. No existís". Qué curioso. Pensar que todo empezó por que El Tribuno constató que lo que verdaderamente no existe son los registros en el organismo pertinente que habiliten a trasmitir a un canal de aire que hace unos días apareció en los televisores salteños. Habiendo dicho esto, yo, Robustiano Pinedo, me declaro formalmente persona humana existente.
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