El Acuerdo Cívico y Social pasa algunas de las frías noches en el refugio de la ya mítica carnicería de calle Belgrano.
Como pocas veces se vio que en este Acuerdo "hay más indios que caciques" o al menos estos se despojaron de sus rangos. Concejales, funcionarios, ex concejales, ex funcionarios, los más encumbrados y los últimos candidatos, militantes, el senador y hasta la señora Intendente, todos ponían el hombro en un clima de amistad más que de política.
De vez en cuando saltaba la pregunta sobre las tan discutidas encuestas o el "¿a vos que te parece?" o ¿y, cómo vamos?
Pero reina gran confianza, la serenidad y la calma que trata de no entrar en el juego de agravios y embarradas de cancha, sin estridencias ni histerias, solo colaborando con una causa.
Como en otras noches, el Acuerdo se puso a trabajar. Restan 20 días y no se puede perder el tiempo. Seguramente las otras fuerzas pensarán lo mismo.
Pero llamó la atención tanto movimiento en Belgrano al 300, esa predisposición y esa alegría en el trabajo entre la gente de Acuerdo Cívico y Social.
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