Orlando Quiroga ha trabajado como mozo, pintor, taxista, albañil, en una bodega, en una marmolería. Su sueño es terminar sus estudios de Música. Dice que la tarea pastoral le da la experiencia para su cargo.
No sólo por el cambio de responsable sino porque significó la inclusión de un nuevo representante religioso en el área de Desarrollo Social -que se encuentra comandada por el ministro Cristian Bassín, sacerdote católico en proceso de separación de la Congregación Salesiana- y porque rompe además con el paradigma técnico de sus antecesores en el cargo.
Este pastor, proveniente de la iglesia El Camino hacia Dios, reconoce que vivió de cerca todas las situaciones de vulnerabilidad de la calle, tanto cuando era adolescente en primera persona como desde su rol de guía espiritual en el trato con jóvenes y familias enteras que recurrieron a él.
Pese a haber completado su formación como pastor, a haber realizado distintas capacitaciones para abordar a jóvenes en riesgo y a cursar actualmente la carrera de Operador Nacional y Psicología Social (de la Fundación ISON), la designación de Quiroga marca un quiebre en el esquema técnico de profesionalización que tenían hasta el momento los titulares de esa dirección.
Más teniendo en cuenta que sus antecesores presentaban títulos universitarios, de posgrado y especializaciones precisamente en carreras vinculadas al manejo social.
El ex director e impulsor de la estructura actual de la dependencia, Arturo Piracés, indicó que en el manejo y la organización del lugar "no debe descuidarse bajo ningún punto de vista lo técnico".
"No dudo de la importancia del aspecto religioso e, incluso, lo valorizo y mucho. Pero no creo que deba ser lo que prime para dirigir el lugar. Se trata de un tema fundamentalmente técnico. Dejarlo de lado es ponerse anteojeras y hasta me parece un poco hipócrita", acusó Piracés.
A su turno Rubén Contreras, ex director general de la dependencia y quien continúa trabajando en la DRPJ, señaló: "No se descuida para nada la parte técnica, que quede claro. De hecho, yo continúo dirigiendo ese aspecto. El objetivo con la llegada del nuevo director y su gente es poner más énfasis en la parte territorial, en el seguimiento de los chicos y sus familias. Ese seguimiento también lo van a hacer profesionales preparados".
La experiencia de Quiroga
Tras aclarar que el trabajo pastoral no es remunerado, Quiroga no tiene ninguna vergüenza en reconocer que a lo largo de su vida ha aprendido y trabajado en distintos oficios.
"He trabajado de pintor y en seguridad privada. He sido taxista, remisero, he trabajado como albañil, como mozo en bares, en una bodega, en una marmolería y hasta agosto del año pasado trabajaba con mi auto en una empresa de turismo, llevando gente. Como taxista varias veces me encontré con una mujer que se ponía a llorar en medio de un viaje y me contaba algún problema. Yo le decía que soy pastor y orábamos si ella quería, y hasta la invitaba a la iglesia", recordó el funcionario, quien trabaja como voluntario en esa dependencia oficial desde hace cinco años. También sueña con terminar los estudios de Música que comenzó alguna vez también.
"Me dedico al trabajo pastoral, pero tengo que trabajar para mantener a mi familia. Tengo cuatro hijos y eso es lo que está primero. Toda la vida he trabajado de lo que sea necesario y hoy no tendría vergüenza de tener que hacerlo, porque el trabajo es honroso", continuó.
Siempre de la mano de su vocación y rol pastoral (completó el seminario en Buenos Aires), Quiroga ha viajado por distintos países para trabajar de lo que encontrara.
"Muchas veces la religión es como una posibilidad para que la gente deje la vida mala pasándose a estas actividades. Es como el teatro o el fútbol", agrega el pastor, quien hoy está al frente del organismo estatal encargado de asistir y brindar contención a los menores de 18 años que se encuentran involucrados en algún proceso o causa penal.
La infancia del pastor no fue fácil, según el mismo reconstruyó. Cuando era chico su padre lo abandonó (al igual que a su madre y a sus tres hermanas) y allí descubrió la calle y las cosas más oscuras de ella.
"Mi conducta era bastante delicada y se iba agravando, porque iba alimentando el rencor hacia mi padre y me iba convenciendo de que nos había traicionado", recapituló.
El padre de un gran amigo suyo (y también pastor), Esteban Morales, lo "adoptó" a su familia y fue él quien lo acercó a la religión.
"Me hizo volver a la escuela. En mi casa estábamos muy mal y me fui a vivir dos años con él. Él percibió que yo era una roca y que tenía muchísimo resentimiento y, por medio de la insistencia de conversar, me hizo salir de allí. Yo creía que todo el mundo era culpable de lo que me pasaba y me quería desquitar con alguien. Pero pude pasar eso, el padre de Esteban hasta me volvió a contactar con mi padre y pude perdonarlo", agregó sentado en el escritorio al que se mudó el 22 de abril.
Más allá de las desventuras de su infancia, Quiroga aclaró que nunca consumió drogas, aun cuando tuvo muchas veces la posibilidad de hacerlo.
"Yo sé lo que significa cuando me encuentro con chicos que nos dicen que hicieron algo malo porque los más grandes los mandaron a hacerlo. A nosotros nos pasaba. ?Vayan ustedes, que no les van a hacer nada porque son más chicos', nos decían", destacó.
Desde que comenzó con el seminario (a los 19 años) hasta la actualidad, Quiroga reconoció que siempre trabajó con chicos y jóvenes en situación de calle y vulnerables.
"Cuando me fui a España tenía que trabajar para mandar plata a mi familia, pero me pedía días para poder hacer mi trabajo pastoral. Siempre he tenido mucha vinculación con chicos afectados por las adicciones y con ayuda del trabajo pastoral y de la internación o psicólogos, hemos podido sacar a muchos chicos de esa oscuridad", agregó.
Críticas y réplicas
Piracés estuvo al frente del por aquel entonces COSE (Centro de Orientación Socio Educativa) entre los años 1985 y 2005 (con algunas intermitencias) y fue quien le dio la impronta más "humanitaria" al lugar en contraposición con la idea de orden y castigo que se tenía por aquellos años, muy cercanos -temporalmente hablando- a la última dictadura militar.
Para el especialista, sería un error descuidar los aspectos psicológicos, profesionales y técnicos.
"Estos chicos nunca se insertaron. Entonces necesitan ser reinsertados; directamente necesitan ser insertados. Para eso es fundamental escuchar a las voces socio educativas. Por eso es clave es que no desaparezca ni se descuide la parte técnica", insistió Piracés.
Además, el ex director destacó que lo que siempre ha fallado en el lugar es la estructura y la clasificación de los chicos.
Por su parte, Marcelino Altamirano (coordinador de la Casita Puente Afectivo y otro fuerte referente de los chicos en situación de vulnerabilidad) también pidió que se los tenga en cuenta.
"La sociedad pide a gritos que haya una proyección en serio. Yo creo que la fe es importante pero me parece que deberían abrir el espacio para todos los que hacemos barrios y calle, porque el problema hoy está en los chicos que son inimputables y no tienen miedo a matar. Ahí hay que laburar", destacó el hombre que desde hace 14 años trabaja con chicos.
Ante las críticas, Contreras defendió el rol de Quiroga y aclaró que no se ha eliminado la parte técnica y profesionalizada, indicando que él continuará al frente de esas ramas.
"El año pasado surgió la idea de trabajar en la parte territorial, además del internado, y es ahí donde va a trabajar Quiroga: para hacer el seguimiento de los chicos y las familias que salen o no están internados. Se va a trabajar con especialistas en minoridad y familia, con trabajadores sociales y con psicólogos", destacó Contreras, indicando que actualmente hay 350 personas abocadas al internado y sólo 50 para lo territorial.
"También se propuso la descentralización de la Dirección, algo que fue aprobado por ley y a fin de mes se va a concretar. Actualmente dependemos de la Dinaf, pero la idea es que no seamos una dependencia sino que estemos en el mismo nivel", dijo Contreras.
Según destacó Quiroga, los 85 jóvenes que hoy son parte de ese sistema están terminando sus estudios. "Eso es algo que se logró en la gestión anterior y es muy gratificante. Quiero que los chicos salgan con posibilidades y descubran que el trabajo es honroso", destacó.
"Venimos de trabajar en la calle sin el apoyo de nadie más que el de la gente que nos respalda. No tengo afiliación política y hemos ofrecido siempre nuestra ayuda a todos los gobiernos que han pasado. Siempre nos hemos involucrado para poder colaborar".
"Recibimos con alegría esta excelente oportunidad que se nos ha dado y convocamos a todas las instituciones que quieran participar. No creo que este lugar (el ex Cose) sea una brasa caliente, sino que la brasa está en la sociedad y con los valores que se han perdido. Pero si seguimos señalando sin hacer nada, nada vamos a lograr tampoco. Queremos presentar batalla a esa brasa caliente", cerró.
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