Por: Osvaldo PepeEn particular durante el verano (Mar del Plata vivió el mejor primer fin de semana de enero en 5 años) la tiranía de la delgadez y la presión social por el cuerpo perfecto llevan a confundir el cuidado obsesivo del cuerpo con la salud del mismo, una patología tan severa como el desapego a la prevención y el cuidado racional de nuestra vida.
Está fresco el caso de Solange Magnano, una mujer hermosísima, que veía con desagrado su bellísimo cuerpo. Eso la llevó a desafiar la naturaleza hasta dejar la vida en un quirófano. En otro orden, hace tres años entró en vigencia la "Ley de talles" bonaerense, que obliga a los textiles y a los comercios a la producción y venta de indumentaria femenina a ofrecer prendas del talle 38 al 48 Sin embargo, el 70% de los comercios no tiene talles grandes y en el 80% el etiquetado de las prendas no cumple con la ley, según el Ministerio de la Producción provincial. Una norma similar se votó en la Ciudad, pero no fue promulgada y no está vigente. La ropa, para las flacas.
¿Seremos un país que no piensa, ni siquiera en la ropa, en las personas reales, de carne y hueso? ¿Tendremos que resignarnos a eso? Nuestros antepasados soñaron una Argentina más grande y mejor: el desafío de estas generaciones es hacerla realidad. La felicidad, personal y colectiva, es mucho más que un cuerpo perfecto. Parece increíble, pero todavía es necesario recordarlo.
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