Quedaron imputados por el "homicidio calificado" de un joven de 19 años, quien murió de un balazo en el tórax el domingo pasado durante una manifestación de vecinos que reclamaban frente a la comisaría local la liberación de un detenido.
El magistrado secuestró las armas de todos los efectivos implicados para ser peritadas y sometió a todos ellos a pruebas de parafina.
Fuentes judiciales aseguraron que dos de los policías detenidos tienen el rango de oficiales y los restantes son agentes.
El hecho por el que se los acusa ocurrió en el barrio 7 de mayo de la ciudad de Formosa, cuando unos policías patrullaban el lugar y quisieron identificar a dos muchachos que llevaban una motocicleta “a pie por el costado de una avenida”.
Según la policía, los sospechosos se negaron a ser requisados y huyeron, pero minutos después uno de ellos fue detenido y la moto secuestrada.
A los pocos minutos un grupo de unos 30 jóvenes comenzaron a reclamar la liberación del apresado y se originó un enfrentamiento entre los policías y los manifestantes que utilizaron palos, botellas y piedras.
Como consecuencia de ese enfrentamiento, murió Darío Gabriel Galarza (19), quien recibió un balazo en el costado derecho del tórax.
El Jefe de la Policía provincial, comisario Bernabé Escobar, lamentó lo ocurrido e indicó que los policías habrían utilizado balas de goma para disuadir la gresca, pero no descartó que alguno de los efectivos haya utilizado su arma reglamentaria con proyectiles de plomo.
Las pesquisas determinaron que la moto que se secuestró inicialmente no contaba con ninguna denuncia de robo.
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