A cuatro meses del anuncio de las obras, las veredas siguen destruidas

A cuatro meses de que la Municipalidad lanzara un plan de refacción integral de las veredas en un amplio sector del centro, las soluciones se siguen demorando. Es más, la iniciativa iba de la mano de otra que capacitaba a los albañiles para hacer "transitables" las aceras frente a las obras en construcción, pero esa capacitación todavía no culminó. Mientras tanto, caminar por algunos lugares de Rosario es una odisea, y ni hablar de si quien lo intenta hacer tiene alguna discapacidad motriz o lleva un cochecito de bebé.
El ambicioso plan fue lanzado en julio pasado con el objetivo de arreglar las veredas del radio comprendido por San Martín, San Luis, España y Tucumán. A eso, la Dirección de Obras Particulares le sumó el programa "Veredas transitables frente a las obras". Los dos planes se circunscriben a la misma zona, un lugar en el que las veredas siguen intransitables. Es más, LaCapital constató que en ese área sólo dos obras alisaron la salida del obrador. Además, en todo el perímetro no hay una sola cuadra en la que la vereda esté sana

En carne propia."¡Esto es un desastre, y delante de las obras en construcción, ¡peor!", se quejó Malena Otto, una mujer que caminaba por San Lorenzo entre Sarmiento y Mitre. "Sufro de artrosis y en la calle sobrevivo para no caerme", manifestó enojada.

Los baches, desniveles y baldosas flojas son moneda corriente en las aceras, especialmente del área central de la ciudad. Esta situación empeora frente a las obras en construcción. Mientras tanto, el Concejo no termina de definir a quién corresponde la responsabilidad del arreglo de las veredas y sigue analizando si se aumentarán las multas a quienes no las reparen.

A los saltos. Sandra Romero empujaba el cochecito de su nena de un año y medio, y al pasar frente a una construcción en Corrientes entre Rioja y San Luis tuvo que levantarlo y atravesar esa franja con el coche y la beba a cuestas. Un hombre que pasó delante de una obra en Urquiza al 1700 con un cochecito donde llevaba a un bebé lo hizo a los saltos, sorteando los desniveles de la vereda.

“Es imposible caminar con un coche y más cuando hay una construcción”, confesó Sandra, agotada, mientras esperaba un taxi. Reconoció que si puede, se cruza de vereda, y agradeció que algunas esquinas tengan rampas. “No sé cómo harán los que van en sillas de ruedas”, señaló.

Muy despacio. Manuel Alberto, un jubilado de 70 años que tiene un tobillo lastimado y padece problemas osteomusculares, sabe muy bien lo que es lidiar con el estado de las veredas. Todos los días camina varias cuadras por San Luis. Cuenta que va “despacito” y “sin quitar la vista del suelo. Es muy peligroso, me puedo caer en cualquier momento”, advirtió el hombre, que hace poco dejó de usar un trípode porque le era imposible caminar con ese elemento por las veredas del centro o subirse a un colectivo. “A mí me gusta caminar, pero se hace difícil, además hay que ir esquivando pozos y estar muy atento”, indicó.

Margarita caminaba con una muleta por Mitre. Cuando este diario le preguntó su opinión sobre el estado de las veredas, fue tajante: “Un desastre”.

Y si quienes ven tienen problemas para sortear los obstáculos, ¿cómo harán los ciegos? Norma Bolmaro, que recorre la ciudad con su bastón blanco, iba el lunes pasado a hacerse una curación en el pie al Pami. ¿Qué le pasó? Se golpeó con una bicicleta que estaba parada en medio de una vereda. “Voy muy despacito, y si hay una obra en construcción, pido ayuda”, explicó y detalló: “Caminar en el centro es más difícil que por los barrios ”.

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