Aunque sin alcanzar la magnitud de la crisis del año 2000, el problema en el dique Paso de las Piedras adquirió ahora una inusitada permanencia. La calidad del líquido que entrega ABSA en muchos barrios no sólo suele ser deficiente en cuanto al aroma, sino también en el sabor y el color.
El hecho, por su extensión temporal, prácticamente no registra antecedentes desde que las algas irrumpieron en el dique Paso de las Piedras y comenzaron a generar inconvenientes en el proceso de potabilización.
Los inconvenientes ya superaron largamente a otros períodos extensos, por caso el del año pasado, donde la mala calidad del agua corriente se extendió durante tres meses.
Esto no debe dejar de ser un llamado de atención para las autoridades, no sólo de ABSA, sino también del embalse, porque si bien la intensidad del problema fue sensiblemente superior en las grandes crisis como las del año 2000, no resultó similar en cuanto a su permanencia.
Este año los primeros inconvenientes fueron denunciados a la Oficina Municipal de Información al Consumidor (OMIC) el 21 de mayo pasado por parte de vecinos de los barrios Pampa Central, Noroeste, Villa del Parque y sectores del macrocentro.
Luego, pese al silencio de la empresa prestataria, fueron ganando intensidad y extendiéndose al resto de la ciudad, producto de la geosmina, una sustancia que bajo determinadas condiciones liberan las algas en el agua y le confieren al líquido un desagradable olor a gamexane.
Según han venido señalando las autoridades sanitarias en los últimos años 15 años, esto no representa riesgos para la salud humana, aunque debe monitorearse regularmente la cantidad y tipo de algas presentes en el embalse.
Ante una floración algar normalmente se pone en marcha un mecanismo de control, que de manera interna se denomina "alerta verde", que incluye la entrada en funcionamiento de los microfiltros ubicados en el dique.
Luego, se aplica al agua carbón activado en polvo, hasta que el mal sabor de la geosmina disminuye.
En una tercera etapa, el agua es conducida por el acueducto hasta la Planta Potabilizadora Patagonia, donde se la trata con sulfato de aluminio y ácido sulfúrico.
La realidad experimentada por los bahienses durante al menos dos décadas indica que, más allá de este "alerta verde", los mecanismos empleados lejos están de alcanzar el grado de eficiencia deseado.
Ahora se anunció que con la puesta en marcha de una serie de obras en la Planta Patagonia el problema mejorará sustancialmente en un par de años, aunque en realidad se trata de tareas que fueron anunciadas en 2012 y que deberían entrar en funcionamiento a fines de este año.
Se trata de un proceso denominado de "floculación" en la planta potabilizadora, que consiste en la materialización de recintos de flotación donde, mediante determinados procedimientos, se logra que las algas floten y puedan ser retiradas de la superficie.
Sin embargo, las dificultades financieras que atraviesa la empresa ABSA, dependiente de la Provincia, indudablemente atrasaron el proceso, situación que podría ser revertida en los próximos días con la llegada de fondos frescos.
Nivel
157,86 metros sobre el nivel del mar es la cota del dique, según la última medición de la Autoridad del Agua. En caso de llegar a los 158 metros, cesará la declaración de emergencia hídrica que actualmente rige para nuestro distrito.
Un problema que ya tiene 36 años
A fines de 1977, pocos años después de la puesta en servicio del dique Paso de las Piedras, las algas comenzaron a complicar los procesos de potabilización.
Los primeros inconvenientes obedecieron a la aparición de una especie de alga denominada cyanobacteria o alga de verano, generando mermas en el servicio y una fuerte odorización del líquido que OSBA, por entonces, suministraba a la población (olor a gamexane).
Esa fue la primera señal de alerta, por cuanto resultó un hecho desacostumbrado, al tratarse de un reservorio artificial relativamente nuevo.
Los principales inconvenientes, a partir de la segunda mitad de la década del '80, crearon la necesidad de iniciar evaluaciones para analizar las causas del problema e implementar mejoras técnicas.
Luego de estudiarse distintas alternativas, se optó por la instalación (desembolso de más de 8 millones de dólares mediante), de una batería de 40 microtamices.
Ya a partir de 1997 comenzaron a aparecer situaciones inéditas, como por ejemplo las explosivas floraciones de un nuevo tipo de algas, denominado ceratium hirundinella , que produce una elevada turbidez en el agua y le confiere un fuerte olor.
Se trata de una variedad que siempre estuvo presente en el lago, pero que ahora viene registrando ciclos desmedidos de crecimiento, que se producen hacia fines del otoño y principios de primavera.
Además de los cambios registrados por el embalse en su cota y presencia de masa algar, también pueden advertirse otras modificaciones, como la existencia desmedida de limos, arcillas en suspensión y sílice, junto con un aumento del PH, tornándose más alcalino.
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