Cuatro años y medio sin justicia por Javier Pauluk

Cuatro años y medio sin justicia por Javier Pauluk
Este jueves se cumplen 4 años y medio del asesinato del ingeniero informático. Su hermana y su madre escribieron sendas cartas, mientras la causa permanece dormida.
El ingeniero informático Javier Pauluk fue brutalmente asesinado el 10 de abril del 2009, con tan solo 35 años. Su cuerpo sin vida fue encontrado en el coche de su hermana Mirian, estacionado sobre calle Catamarca casi Buenos Aires, pleno centro de Posadas, con cuatro disparos en la cabeza. Más de cuatro años han pasado desde el crimen y su muerte sigue impune.

Dora Pauluk entregó a M4 la conmovedora carta que escribió relatando su dolor. "Jamás imaginé el dolor sufrido por María, la madre de Jesús, cuando después del flagelo, recibe en sus brazos la humanidad destrozada de su hijo. Hoy ese dolor se transmutó en mí con una cruel semejanza. Y seguramente habrá ocurrido lo mismo a otras madres que recibieron despojos de sus hijos. Madres sin consuelo, sin la paz de la justicia", dice Dora Pauluk.

Por su parte, Mirian Pauluk, la hermana de Javier, también escribió una carta. Aquí parte del texto:

"Es muy lamentable ver como todos los que vinieron prometieron trabajar en buscar de la ansiada verdad y justicia. Sin embargo nada positivo hicieron. Aún no puedo creer cómo se han cometido tantos “errores”, los cuales considero fueron adrede. No puedo creer que quienes juraron sobre la Biblia, por la Patria, Dios, y hasta por sus propios hijos, se hayan prestado a encubrir a terribles delincuentes. O es acaso que tengo que creer que hicieron todo lo posible? O es acaso que su “padrino político” le dijo “hasta acá no más”? O es acaso un gran incapacidad la que no les permite ver más allá?.

En qué provincia vivimos??!!! Por favor!!! En una provincia donde las bellezas naturales abundan igualmente que los niños indigentes en las calles, los ancianos olvidados, la juventud sin futuro, los políticos cada vez más poderosos y millonarios, la inseguridad cotidiana y sobre todo la larga lista de crímenes impunes, familias que lloran a sus muertos y que claman por justicia, con la esperanza día a día más debilitada.

En este tiempo, ví llorar a mi madre por los rincones, llorar a mi padre en silencio, a mis hijos llorar desconsoladamente por su tío que ya no está. En este tiempo lloré mucho. Pero eso no hizo que nuestras fuerzas se debilitaran. Nosotros creemos en Dios, el verdadero juez, el dueño de la verdad absoluta, el que todo lo sabe, el que todo lo vé.

Los jueces pueden no cumplir con su juramento. Los políticos pueden mentir en sus campañas que trabajarán por una provincia segura. Los asesinos pueden aún caminar por las calles con total impunidad y como grandes “señores”. Pero tarde o temprano la verdad se sabrá y la justicia llegará."

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