Los científicos premiados por la Fundación Konex fueron elegidos como los más destacados de la década. Tres de ellos se desempeñan en el Instituto Balseiro.
La distinción alcanza a cinco personas por área y cuatro diplomas al mérito recayeron en reconocidos investigadores que se formaron en el Instituto Balseiro-Centro Atómico Bariloche, tres de ellos son integrantes activos de la comunidad científica local.
Los galardonados son: Juan Martín Maldacena, que recibirá el premio en Estados Unidos donde recide desde hace años, y Alejandro Fainstein reconocidos en el campo de Física y Astronomía; Adriana Serquis valorada por sus investigaciones en Nanotecnología y Hernán Pastoriza por su trabajo en Desarrollo Tecnológico.
En su contribución al desarrollo de las ciencias los tres investigadores del Conicet comparten la pasión por la investigación básica, la inquietud por sus aplicaciones y cierta vocación por la docencia que les permitió ser formadores de nuevos científicos.
"DeBariloche" habló con ellos para interiorizarse sobre sus logros:
Adriana Serquis
(Licenciada en Física UBA 1993 y doctorada en IB en 2000, Investigadora del Conicet)
La distinción tomó por sorpresa a Adriana Serquis que la consideró "uno de esos mimos que hace la vida". En su resumen de los logros alcanzados durante la última década se destaca la investigación desarrollada sobre materiales superconductores.
"Junto a Germán Serrano trabajamos para mejorar las propiedades de un material superconducto utilizando nanotubos de carbón y tenemos un proyecto de trabajo que es utilizar estos materiales para hacer pequeños imanes para laboratorio que generen campos que podrían utilizarlos a futuro para una resonancia magnética". El proyecto ya tiene asociado un estudio de negocios para su desarrollo.
Serquis detalló que "los materiales superconductores se utilizan a muy baja temperatura. Yo trabajo los dos extremos en muy baja y en muy alta temperatuta". En el otro extremo, las altas temperaturas, está abocada al desarrollo de materiales que permitan reducir la temperatura de operación de las celdas combustibles.
"Una celda combustible es un dispositivo que convierte hidrógeno y oxígeno en electricidad y agua, es un dispositivo muy eficiente pero los materiales que se utilizan son muy caros por la temperatura en que operan, y no tienen proyección comercial" explicó.
"Los comerciales que nosotros estamos trabajando operan entre 800 y 1000 grados y nosotros utilizando materiales nanoestructurados hemos bajado la temperatura para que sea posible usarlos entre 400 y 600 grados, esa diferencia es muy importante porque permitiría que todos los accesorios sean de materiales más normales" detalló, sin olvidar de mencionar a Laura Baqué, colaboradora en el proyecto.
Serquis sostuvo que "cualquier éxto profesional se debe a un equipo de trabajo" y agradeció a todos los colaboradores y compañeros de proyecto.
Hernán Pastoriza
(Doctorado en Física en IB, 1994, y posdoctorado en la Universidad de Leiden, Paises Bajos, y la de Neuchâtel, Suiza)
Interpreta el premio como un aliento para seguir desarrollando sus investigaciones en un área relativamente nueva, tanto para su trayectoria como dentro de los programas de CAB-IB, asociada al campo de Nanotecnología. "En mi caso el reconocimiento llega en un área en la cual me estoy iniciando, que no era mi área histórica de trabajo" confió.
Durante años se abocó a la Física de bajas temperaturas e investigó la superconductividad de alta temperatura crítica. Recientemente se involucró en técnicas específicas de microfabricación e incursionó en el desarrollo de sistemas micro-eléctro-mecánicos para aplicaciones científicas, satelitales y clínicas.
Uno de esos desarrollos es el viscosímetro de sangre para bebes que se encuentra en etapa de prototipo. Pastoriza explicó a que aspira montar una empresa con Invap y la Cnea, las dos instituciones que apañaron el proyecto, para fabricar estos equipos. "Desde el punto de vista mío es ver si uno puede impulsar desde un laboratorio la creación de este tipo de equipos" dijo.
Otro de los proyectos que aborda dentro de este campo son los sensores detectores de infrarrojo lejano para aplicaciones satelitales, encomendados por Invap.
Alejandro Fainstein
(Doctorado en Física en 1992, y vicedirector del Instituto Balseiro)
Alegre por el reconocimiento recibido y sin pretender interpretar la evaluación del jurado, Fainstein atribuyó el premio a un mix entre la producción científica, la formación de estudiantes, el hecho de haber montado un laboratorio reconocido internacionalmente, entre otros.
"En el tipo de cosas que yo hago hay dos grandes áreas: el uso de láseres para estudiar materiales y una de las líneas ha sido su aplicación para detectar e identificar moléculas en baja cantidad, orientando a tratar de inventar equipos que sirvan para el monitoreo de agrotóxicos, pesticidas y herbicidas" relató. Esa línea de investigación forma parte de un proyecto impulsado junto a investigadores de Inta, entre otros.
La segunda línea trabajo de Fainstein es el área de optoelectrónica. "Es donde alcanzamos más reconocimiento a nivel internacional, somos medio un grupo de vanguardia en eso, pero por otro lado el otro área tiene mucha más factibilidad de aplicación inmediata en Argentina por eso estamos metidos en las dos" resumió.
En relación la diversificación que suponen estas dos líneas el investigador explicó que "por un lado hay un trabajo científico que nos interesa de generar conocimiento de la más alta calidad pero al mismo tiempo nos interesa que ese conocimiento pueda tener una aplicación lo más rápido posible en la Argentina".
"Cariño tengo por las dos, una me superentusiasma que es la investigación básica y la meta que nos orienta es tratar de desarrollar el equivalente a laseres pero de sonido no de luz y en eso estamos desde hace unos años y hemos montado varios experimentos" confió.
Juan Martín Maldacena
(Licenciado en Física en IB, doctorado por la Universidad de Princeton, USA)
Desde el exterior, vía mail, Maldacena confió a este diario sus impresiones sobre el diploma al mérito que consideró "un honor recibirlo con otros científicos destacados de Argentina".
En cuanto al reconocimiento imaginó que "será por el trabajo que vincula las teorías de gauge con la teorías de la gravedad. Es una relación que vincula el comportamiento cuántico del espacio tiempo con las teorías cuánticas de partículas elementales".
Maldacena es miembro de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos y la American Academy of Arts and Sciences de ese país, donde está radicado desde hace años. La distancia no le impide mantener un vínculo firme con la comunidad académica nacional. "Yo visito frecuentemente al Centro Atómico y al Instituto Balseiro, cada uno dos años y me mantengo en contacto con los científicos de mi área que están realizando investigación allí. A veces también los invitamos a realizar tareas de investigación aquí en EEUU".
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