El Concejo aprobó una ordenanza para regular el funcionamiento de los vehículos. Las empresas que organizan excursiones deberán limitar sus actividades a predios cerrados y alejados de las viviendas.
Los “cuatris” pasaron de ser maquinaria rural a vehículos veraniegos de moda, para después instalarse como un medio de transporte más en la ciudad. El principal problema que plantean es que, al no estar englobados en la categoría de vehículos urbanos, no hay sustento para exigir a los conductores que porten un carné, casco, patente, luces reglamentarias y seguro. Técnicamente también tienen desventajas en el asfalto, lo que resalta el espíritu agrícola con que fueron diseñados (ver cuadro “Del campo a la ciudad”).
“Era importante regular el funcionamiento de los cuatriciclos porque cada vez son más y hay mucho desconocimiento sobre el tema. Para elaborar la ordenanza nos basamos en normas nacionales y provinciales, en las experiencias de otras ciudades y en la opinión de la comunidad y especialistas. Son vehículos rurales que andan por la calle sin patente, sin cumplir con las medidas de seguridad y representan un peligro para el tránsito, los conductores y sus acompañantes”, explicó la concejal Teresa Hernández, representante del bloque justicialista que presentó el proyecto en el recinto legislativo.
La norma plantea dos puntos que despertaron la polémica en la ciudad. Uno es la prohibición total de circulación en la vía pública, pues muchos vecinos plantearon su preocupación por la ligereza con que se mueven los cuatriciclos y los ruidos molestos que producen. El otro aspecto apunta a las empresas y emprendimientos que realizan excursiones turísticas por distintos sectores de la villa, que ahora deberán reducir sus paseos a predios cerrados, debidamente habilitados y alejados, como mínimo, a mil metros de cualquier vivienda, complejo de cabañas, hoteles, centros de salud, escuelas o edificios religiosos.
Hernández reconoció que quienes ofrecen las travesías 4x4 a los turistas plantearon en el Concejo su disconformidad con la ordenanza, por considerar que cercenaba su fuente laboral. “De ninguna manera queremos ir en contra el trabajo de nadie. Los propietarios de estos emprendimientos fueron los primeros que se acercaron a pedir que se regule el tema, pero quedaron en desacuerdo con el texto final. Pero esto también los beneficia a ellos, porque dentro de los predios van a tener un mejor control”, afirmó la edil.
El estacionamiento comercial también tiene un apartado en la ordenanza: los vehículos deberán exhibirse dentro del predio del concesionario y no en veredas o calles frontales como suele hacerse. Con respecto a los ruidos de los motores, no se permitirá que emitan sonidos molestos y la graduación dependerá de la cilindrada. Así, por ejemplo, un cuatriciclo de 50 centímetros cúbicos tendrá como límite la liberación sonora de 70 decibeles.
La ordenanza ya fue sancionada y tras su promulgación se estipula un plazo de 45 días para que los propietarios de cuatriciclos se adecuen a las normas. Se estima que, para mediados de febrero, la campaña de concientización que deberá implementar el Ejecutivo municipal llegue a su fin y las restricciones entren en vigencia.
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