Es el análisis que realizan desde el Colegio de Arquitectos. Señalan que en la ciudad se necesitan 9 mil casas para cubrir la actual demanda. El mayor retraso es en la clase media que no accede a créditos
El dato surge a partir del análisis que el Colegio de Arquitectos realiza sobre la necesidad de 9 mil familias riocuartenses que no logran acceder a la casa propia.
La Provincia anunció la edificación de 200 unidades habitacionales en el marco del programa Hogar Clase Media. Forman parte de las 690 anunciadas hace 5 años, en las que fueron beneficiados gremios y cooperativas locales.
Las obras se iniciarán en 60 días y estarán concluidas en los primeros 10 meses del 2011, según estiman desde el Gobierno provincial.
La cuota destinada a la ciudad sólo cubriría el 25 por ciento del total necesario para completar la cuota anual que avance contra él marcado déficit de viviendas.
La demora en el arribo de los fondos prometidos por el Gobierno nacional y la escasa oferta de créditos hipotecarios privados ponen en jaque las expectativas de quienes continúan en la lista de espera.
La titular del colegio de Arquitectos, Sandra Thommen, resaltó que “el anuncio de la Provincia es una ayuda y un buen indicio para poner en marcha este tipo de obra pública”.
Sin embargo, aclaró que “no es la solución, sino un paliativo en virtud del déficit existente en la ciudad”
“Hay una espera de mucho tiempo por las viviendas. El sistema financiero no da respuestas y se necesitan esquemas más amplios en plazos y montos. De todos modos, en el contexto actual es muy difícil que el sector privado por sí mismo pueda modificar los índices de demanda de casas”, explicó.
Destacó que “es fundamental la participación del Estado que debe tener un rol social con los más necesitados y asistir a una clase media con ingresos bajos que no es contemplada por el esquema financiero”.
La arquitecta Thommen admitió que “hay una visión muy amplia y generalizada sobre la inclusión de personas en los sectores medios, que contrasta con las reales posibilidades de ser contemplados por un banco y alcanzar el sueño de la casa”.
Precisó que “un 60 por ciento del déficit actual de viviendas incluye a familias con capacidad de pago e ingresos comprobables que están excluidos del sistema de créditos”.
“Podemos colaborar”
La presidenta del Colegio de Arquitectos consideró que la venta de terrenos de Calle Castelli por parte del Municipio “es positivo” y consideró que podría “facilitar la interacción entre público y lo privado”.
“Con la venta de lotes, el Municipio tiene ingresos y puede reactivar el proceso. Lo que falta es el aporte externo que permita la construcción de viviendas sobre estas tierras”, indicó.
Sostuvo que no han sido convocados a un eventual plan local para articular políticas de viviendas y aseguró que “el colegio participará si hay un pedido al respecto”.
“Estaríamos dispuestos a colaborar. Se puede dar un mix entre las inversiones públicas y privadas, que bien planificadas podrían ser efectivas”, afirmó.
El boom que no alcanzó
Thommen evaluó que la problemática social que emerge por la falta de viviendas “no podría modificarse por una reactivación del boom de la construcción”.
“Esto se dio como un hecho puntual en Río Cuarto, y algunas ciudades del país, de una manera sorprendente. Nos vimos beneficiados por los excedentes de la producción agropecuario pero cuando surgió la crisis del 2008 se notó inmediatamente la desactivación de ese proceso que surgió del sector privado”, expresó.
Argumentó que “se construyeron 300 torres y el déficit habitacional creció porque fueron fuertes inversiones destinadas a otro perfil de demanda y a otro mercado”.
Los valores de los inmuebles, la necesidad de la clase media por alquilar y la falta de construcción de barrios derivaron en subas de alquileres y una agudización en la problemática ligada con los desalojos.
También se incrementaron los precios que impactan sobre la construcción, aunque la arquitecta Thommen consideró que “se han estabilizado y siguen el paso que marca la inflación”.
“Actualmente, el valor del metro cuadrado de construcción, dependiendo de la tipología, oscila entre 600 y mil dólares. En el caso de los edificios, el 10 o 12 por ciento de la inversión total de una torre se destina al costo de la tierra”, aseveró.
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