Cuarenta y cinco minutos de terror para una familia

Cuarenta y cinco minutos de terror para una familia

Ladrones los ataron y amordazaron. Les saquearon toda la casa.

 

Otra entradera violenta convirtió una rutinaria mañana de una familia platense en 45 minutos de inmensa tensión y violencia. Una mujer fue sorprendida cuando salía de su casa a trabajar, a las 7.45, por tres hombres encapuchados y armados. La obligaron a entrar de nuevo, atacaron a su esposo y después amordazaron y maniataron al matrimonio y a sus dos hijos, de 18 y 20 años.

Todo ocurrió el viernes en la calle 18, entre 506 y 507, una zona residencial de Gonnet, a 30 cuadras del centro de La Plata. La casa tieneun portón de rejas y una verja que rodea el jardín. Nada sirvió.

El dueño, Juan Pablo Justo, un contador de 45 años, preparaba su auto como lo hace todos los días. Su esposa, una empleada administrativa de un ente estatal de la Provincia, se adelantó para abrir la reja. Allí se encontró con los tres ladrones. Sorprendida, se quedó inmóvil. Los asaltantes la empujaron, le dieron un culatazo en la cabeza y la llevaron hasta donde estaba su marido, dentro del auto.

“Nos tiraron al piso y fueron a buscar a los chicos, que estaban durmiendo. Eran muy violentos. Ante cada movimiento que intentábamos, nos pegaban patadas ”, dijo luego el contador.

Para inmovilizarlos, le pidieron corbatas a Justo y los ataron a todos. Los ladrones revisaron cada rincón de la casa y agarraron dinero, celulares y otros objetos electrónicos.

¿Por qué demoraron casi una hora en escapar? Buscaban un botín que Justo no tenía: “Me pedían la plata de la venta de un terreno. Yo les decía que estaban equivocados, pero ellos insistían”. Al parecer, tenían un dato erróneo.

Después de revolver todo, los ladrones sacaron el Honda Fit de uno de los hijos de la pareja y huyeron. Cuando los integrantes de la familia lograron desatarse, llamaron al 911. Llegó un patrullero, pero no pudo detener a los ladrones.

“Acá todos los vecinos fueron víctimas de la delincuencia.

Tengo ganas de abandonar el país. Después de lo que nos pasó, vamos a vivir con miedo”, se lamentó el contador.

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