Por intuición o seguridad, la madre no quiso dejar sola a su hija de 12 años que la acompañó a llevar a su hijo de 10 a la Escuela y momentos después se iniciaba el siniestro.
Tenía que llevar al más pequeño a la Escuela y no quiso dejar durmiendo sola a la hija
El siniestro tuvo lugar entre las 7:45 y 8 de la mañana de ayer en el domicilio de calle Guaraníes 894 donde hasta el momento del siniestro alquilaban el trabajador petrolero Marcos Castillo (29), su esposa Luciana y los dos hijos. Según habría luego manifestado la mujer, debía llevar al hijo de 10 años a la Escuela 83 y como la mañana estaba muy fría en algún momento pensó en dejar a su hija de 12 años durmiendo, pero desistió de esa idea y prefirió despertarla para que la acompañe (la menor estudia en la Escuela de Arte de tarde). Cuando Marcos llegó de su trabajo a eso de las 8:30 ya los bomberos terminaban de extinguir el incendio desatado media hora antes y cuyo inicio fue en la habitación de los dos hermanos, donde habían dejado unas prendas de vestir mojadas a secar cerca de un calefactor. Esa y no otra cosa habría sido el origen del fuego que arrasó con el dormitorio de los hermanos y todas sus pertenencias.
Cuantiosas pérdidas: “Veremos como salimos de esta…” señalaba el padre de familia
Hasta el lugar llegaron primero dotaciones del Destacamento 1 de Bomberos Voluntarios y otra del Cuartel Central, además de Defensa Civil Municipal y efectivos policiales de la Seccional Segunda.
“Soy una persona acostumbrada a luchar en la vida y esto no me va a tirar abajo, al contrario, me dará más fuerzas para seguir peleando por los míos, mis hijos perdieron todo, desde sus camas, su televisor y sus ropas, a nosotros se nos arruinó toda la ropa con el humo, Defensa Civil espera un informe de Bomberos para darnos una mano, veremos como salir de esto, pero para mi hija no hay consuelo por la pérdida de sus perritas, le vamos a tener que brindar asistencia psicológica” señalaba Marcos Castillo.
Y no era para menos: a “Sol”, una cachorra San Bernardo y a “Floppy”, una perrita de raza Cocker las habían adquirido como mascotas para que los niños olviden en parte otra tragedia familiar que les pasó no hace mucho tiempo y el escaso consuelo que encontraron ayer es que las canes no murieron por acción del fuego, sino por haber tragado parte del humo que invadió toda la casa. Aquellos interesados en tender una mano a la familia damnificada o solamente interiorizarse por ellos, pueden hacerlo llamando al siguiente número de teléfono celular: 155-049833.
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