Cuando ser propietario no es una posibilidad y alquilar es un sacrificio

Cuando ser propietario no es una posibilidad y alquilar es un sacrificio
Según el último censo, en la provincia de Salta hay casi 30.000 familias que alquilan a falta de vivienda propia.
El sueño de la casa propia aún le escapa a muchas familias salteñas. Y tener una vivienda no es un capricho de los casi 30.000 grupos familiares que no tienen otra oportunidad que no sea la de rentar una propiedad. Lo cierto es que nada es fácil para aquellos que todos los meses tienen que destinarle un porcentaje de su salario al pago de un alquiler. Es que las escasas oportunidades dificultan la posibilidad de obtener una vivienda y ello condena a muchos a pasar su vida entera sujetos a pagos constantes por un inmueble que no les será propio.

“Espero pegada al teléfono que el Instituto Provincial de la Vivienda (IPV) me llame para decirme que hay una casa para nosotros. Hace siete años que tiramos plata en alquiler. No se puede así”, le dijo a El Tribuno Liliana, quien alquila un departamento en Ciudad del Milagro donde vive con su hijo de 5 años y su esposo.

En la Provincia, según el último censo, hay 27.539 familias que viven en lugares alquilados. De ese total, 6.615 habitan en departamentos, unas 331 en ranchos y 2.501 en piezas que alquilan. Se contabilizó que 329 familias viven en casillas. El resto, en casas.

La curva de la oferta y la demanda pocas veces encuentra un equilibrio en Salta. Aunque agentes inmobiliarios adelantan que los próximos años la presión sobre la demanda será menor y en parte eso se explica por el Programa Crédito Argentino para la Vivienda Unica Familiar (Procrear) que pretende la construcción de más de 2.000 viviendas en los próximos años. “La demanda sigue siendo interesante y supera a la oferta. Y la diferenciación de precios entre las zonas aún se mantiene. La zona norte es más cara que la zona sur y esto por el desarrollo que alcanzó con la presencia de las universidades y de la Ciudad Judicial”, explicó un agente inmobiliario de la compañía Remax.

Entre la zona sur y norte la diferencia en los alquileres en el caso de las casas llega hasta los $1.500. Incluso, las expensas de los departamentos son menos costosas en la parte sur.

En los distintos barrios que El Tribuno recorrió pudo constatar que entre los inquilinos la preocupación más grande es la que se refiere a las pocas posibilidades de ahorrar, la escasez y la dificultad para acceder a créditos y el temor a las constantes subas en los valores de las propiedades.

Romina vive en un departamento con 3 habitaciones, cómodo, hace 9 meses, en Parque Belgrano. Alquila porque adquirir una propiedad es algo que no ve posible. Ella cuenta que cuando se casó, hace siete años, se inscribió en el IPV, pero aún no han tenido novedades. También están inscriptos para los créditos de Procrear, pero no salieron sorteados. Ambos trabajan, ella medio día y él tiempo completo y aún así sostienen que no tienen la posibilidad de ahorrar. “Vamos a seguir alquilando, no nos queda otra”, dice ella. El testimonio de Romina es similar al que la mayoría de los entrevistados brindó. Ezequiel se mudó con su mujer, su hijo y su cuñada hace diez días, también a Parque Belgrano. Pagan $3.100 de alquiler. Antes alquilaban un departamento con similares características que la casa pero decidieron irse porque les habían subido mucho el alquiler, hasta un 25%.

Los otros inquilinos:estudiantes

que viven en pensiones

En la zona norte de la ciudad abundan las pensiones para estudiantes universitarios que llegan desde los departamentos del interior.

A pocas cuadras de la Universidad Nacional de Salta (UNSa) y de la Universidad Católica se puede observar casas con carteles que rezan “Alquilo habitación para estudiantes. Cómodas y con escritorio”.

Es una de las formas que tienen los estudiantes que llegan desde el interior de la provincia de poder estudiar con pocos recursos. Y es considerablemente más económico que alquilar un departamento.

“Es incómodo vivir así”, le dice a este medio, Candelaria, una joven oranense que llegó a la capital para estudiar biología en la Universidad Nacional de Salta. Tiene 18 años y vino a principio de 2012. Vive con su hermana mayor, quien también es estudiante, en una casa en la que alquilan habitaciones para estudiantes. Ambas comparten la misma pieza por $400 cada una. En esa casa los espacios son comunes. Hay solo dos baños y deben turnarse para cocinar. En la heladera está rotulado lo que pertenece a cada uno. “La verdad que es incómodo vivir así, pero por ahora parece que nos vamos a quedar acá nomás”, dijo Candelaria. Ella comentó que no es fácil la convivencia con el resto de los estudiantes.

El propietario de una pequeña vivienda donde recibe a estudiantes contó que “no es fácil. Los chicos no siempre tienen buen comportamiento sobre todo los fines de semana cuando salen a la noche. Las más problemáticas son las mujeres porque son desordenadas y generan más conflictos que el resto”.

En la zona norte la presencia de las universidades y de la Ciudad Judicial hizo que los precios se elevaran, y son los estudiantes los que van a tener que pagar los costos de vivir en una zona que cotiza cada vez más.

Por el momento, los precios no superan los $1.000 por habitación, aunque todos añoran con vivir en un departamento donde se resguarde la intimidad y la privacidad. Pero claro, de un problema de costos y de una necesidad de ahorrar. De esto es que se trata.

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