Cuando el poder político no empaña la esencia

Cuando el poder político no empaña la esencia
Es una mujer pasional, la risa y la lágrima afloran con facilidad y se lo permite. Celosa de sus afectos, defiende los suyos con la fortaleza de un roble y el amor de un leona. Ana Busetti, una mujer frontal, generosa, así es la primera dama de nuestro distrito
El jardín. El budín de naranja y el mate, una mujer sencilla, cálida, que recibió a Suplemento Mujer en su casa, abrió las puertas de su tan cuidada intimidad. Ana María Busetti de Sánchez siempre ha sido una mujer de muy bajo perfil, pero siempre está junto a su esposo, el intendente Carlos Sánchez. Tiene una sonrisa que invita a la confidencia, a compartir secretos, se emociona y habla de su vida, de sus sueños, de sus profundos dolores. Ama las cosas simples de la vida, disfrutar de sus afectos, de sus hijos, de su nieta, de sus flores. Está en todos los detalles, que hacen a la vida cotidiana y al cuidado de los suyos. Todas las mañanas prepara el desayuno para ella y su marido, acondiciona su ropa y cierra el garage no sin despedirlo y desearle una buena jornada. Ana es una mujer que luchó, que enfrentó molinos de viento y tempestades y hoy se enjuaga las lágrimas, sonrié y simplemente asevera: -Soy felíz.

-¿Pesa en la espalda tantos años apoyando no sólo a Carlos Sánchez, esposo y padre, sino al intendente de Tres Arroyos?

- No sé si seré el respaldo directo de Carlos, porque él tiene una capacidad de trabajo y una fortaleza impresionantes. Hoy me gustaría poder compartir otras cosas, no sólo en pareja sino en familia, viajar un poquito más, dormir un poquito más y estar más relajados. Pero eso es de mi parte, porque él tiene unos genes que vienen de su madre y de su abuela y tiene una fuerza imparable.

-¿Que se rescata en tantos años junto al poder?

- Por suerte en estos años he rescatado muchas cosas buenas, he conocido mucha gente, buena y no tan buena y más o menos tener un panorama de lo que es la política. Acá podemos vivir una política más transparente, distinto a lo que son los partidos grandes, a nivel provincial o nacional. Siento que he crecido mucho, en el 91 Carlos fue concejal por primera vez, fui fiscal del Movimiento Vecinal por primera vez en 1987, así que más o menos la política ha sido parte de mi cotidianeidad. Siempre he estado en la "cocina" de la política, de las reuniones, de poner la casa para que se debata, se discutan los cargos, los proyectos y eso me ha gustado, La trastienda de la política puede resultar apasionante.

-¿Cómo se manejan en el hogar las ausencias, cuando la cabeza de la familia es un hombre público?

-No me ha sido difícil porque Carlos no ha tenido muchas ausencias. El siempre se ha organizado como de entrecasa, nos ha subido al carro a Sabina y a mí. A veces estamos bien sentadas y acomodadas, otras vamos de un lado para otro

También lo he acompañado en muchos viajes, lo que me ha permitido estar en la casa de gobierno provincial, en Casa Rosada, haber estado con el presidente Néstor Kichner, y eso me ha gustado, porque sin ser una alumna como los que recorren habitualmente esos lugares, como ciudadana fue emocionante.

-Habrá tantas anécdotas en los álbunes de los recuerdos.

-Por supuesto. Una vez lo invitan a Carlos que la presidenta va a dar una charla en la Quinta de Olivos y ya estar en la puerta, fue increíble y compartir con ella esa reunión fue muy emocionante. Después nos "robamos" una fotito en el parque de Olivos, caminado por esos senderos que hacen a nuestra historia. Otra vez en el Salón de la Mujer, que me parece fantástico, es un lugar maravilloso, de mujeres honorables, prestigiosas, luchadoras. Reinvindico a la mujer trabajadora, estoy orgullosa de la mujer argentina. Estoy convencida que tenemos tanto para dar y nos pegan tanto. Tenemos mujeres aguerridas y por suerte, muy cabeza duras.

-¿Soñó llegar a ocupar este lugar de privilegio y responsabilidad, en su Tres Arroyos natal?

- Esto no lo soñé, me gusta que la vida me sorprenda.

-¿Cómo fue su infancia?

- Nací en Tres Arroyos, en Lavalle 1130, mi mamá fue en el coche de Romero hasta el hospital a tenerme, no tenía ni nombre elegido, era la cuarta, entonces la partera Ana María Del Giorgio le dijo, ponele Ana María y así quedó mi nombre, de otra mujer importante que da vida. Siempre fui muy soñadora, me gustaban los lugares lindos, de chiquita siempre tenía un vestido paquete y esperaba que me dijeran que estaba linda. Siempre fui y sigo siendo muy coqueta, hoy eso es una de las cosas que más disfruto de compartir con mi nieta Renata. Trataba de agradar, pero nunca pensé ni remotamente que iba a llegar hasta acá, pero si iba a ser alguien destacado, no en los estudios porque no pude estudiar. Me tocó trabajar desde muy chica porque éramos una familia muy humilde, entonces el estudio no era prioridad. Eramos muchos, yo soy hija natural, mi mamá estuvo en pareja muchos años con un hombre con el que tuvo muchos hijos, pero a mí no me reconoció, vaya a saber porqué, de grande entendí algunas cosas. En casa era un poco la hija "de no sé quien". Mi madre para protegerme me daba desde muy chica a casas de familia. Antes se usaba mucho que los hombres trabajaban en el campo, 7 u 8 años tenía y acompañaba a las señoras, en la época de la escuela volvía. Siempre estuve en casa de familias muy buenas, que me trataron como a una hija más, me mimaban, me cuidaban, hasta de vacaciones me llevaban y como una más. Siempre estuve en lugares buenos. Así fue mi vida hasta que me casé por primera vez.

-Ahi comenzó un capítulo muy especial en su vida

- Era muy joven, tenía 17. Mi infancia fue muy corta, a los 19 fui mamá por primera vez. debo reconocer que di prioridad a mi hijos. Los tuve a los dos muy seguidos Leonardo y Daniela se llevan un año y medio...mis hijos son todo... después llegó Sabina que está en el primer año en la facultad y completa el círculo Renata, mi nieta

-Hablaste de una infancia sin respuestas, ¿qué rol jugó tu madre en todo esto?

-A mi mamá de chica le pasaba facturas por lo que quedó pendiente y hoy me da tanta felicidad. Cuando voy a verla, ese abrazo de ella no tiene precio y todo se olvida. Cuando me voy me dice: -Cuidate- , y eso me hace tremendamente felíz y cubre las falencias de mi infancia. Sé hoy que más no pudo hacer, fue hija natural con muchas limitaciones y hoy no puedo reprocharle nada, cada vez que voy le brillan los ojos y eso me hace felíz...es simple, pero es la conexión, si uno es madre con responsabilidad, cuesta desprenderse de ellos, siento que la felicidad de ellos es mi responsabilidad, lo que quiero es que les vaya bien y ayudarlos a que les vaya bien, los dos mayores son seres increíbles y la chiquita está aprendiendo a vivir.

- Despues de compartir la vida con Carlos Sánchez, lo bueno, lo malo, alegrías y tristezas, una hija en común, los hijos de ambos, los nietos, ¿tu boda era una asignatura pendiente?

-No...Me hablaban de casamiento y decía que no, ya me había casado una vez, pero cuando empezamos a charlarlo y se iban acercando los días, me sentía plenamente nerviosa...Fue muy emocionante, en este nuestro parque, llegó muy hondo, muy profundo, fue como concretar el sueño de toda mujer. Pensé que se me estaba dando algo que no creí alcanzar y todo fue muy lindo, tan de familia y amigos...

-¿Se considera una persona felíz?

-Sí... a veces tengo miedo de escucharme...Soy felíz...

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